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Rasa y junto al palo

Entrenador, funcionario y consentidor

Entrenador, funcionario y consentidor

Para ser entrenador del Valencia Club de Fútbol hay que ser más consentidor que el famoso propietario del Cipote de Archidona, que fue famoso por las cartas que se cruzaron Camilo José Cela y Alfonso Canales en las que ponderaron las virtudes sexuales de aquel muchacho que acabó siendo llevado al cine por Ramón Fernández, la actriz Josele Román y el actor Luis Ciges, hijo éste de un gobernador civil republicano nacido en Enguera, que fue fusilado por el franquismo.

El Cipote llegó a los tribunales porque, en su éxtasis, un obrero agrícola de Loja manchó a dos espectadores sentados en la fila de delante gracias a la eficaz novia que con tanto acierto maniobró su virilidad. De aquello quedó como paradigma ser más consentidor que el propietario del cipote de Archidona. Fue una frase que popularizó Cela y se convirtió en eso que se llama viral. Fue dicho chusco y muy repetido aunque no quedó para la posteridad como la moral del Alcoyano.

Ser consentidor es, según se desprende de las declaraciones del Anil Murthy, presidente valencianista, la principal virtud que ha de tener un entrenador del Valencia. Ha de saber que en el club toda decisión de los dueños de la entidad son órdenes a cumplir a rajatabla. Quien se sale de las consignas le puede suceder como a Marcelino. El señor Murthy, en entrevista concedida a un medio extranjero, se explayó sobre lo que podríamos titular como la filosofía que viene de Singapur. «Si sigues las instrucciones de Lim puedes quedarte aquí para siempre, pero si empiezas a divergir de la política del club, ya puedes ganar la Champions League que al día siguiente serás despedido».

La frase no tiene desperdicio. Es autentico aviso para navegantes. En el club no se puede disfrutar ni siquiera de eso que llamamos libertad de expresión, que creíamos que ya no estaba condicionada por la censura. En Mestalla hay veto a las opiniones. El dúo Lim-Murthy desea que el entrenador se defina como un simple funcionario, condición profesional que sobre la marcha también ha menospreciado.

La solución que ha hallado a mano el señor Murthy, del cuerpo diplomático de Singapur, no del francés, inglés o del Vaticano, ejemplos palmarios del buen hacer, ha sido lanzar sus dardos contra el mensajero. La palabra mató a Marcelino que tuvo la osadía de decir que si salía Rodrigo habría que plantearse otros proyectos. La realidad es que Rodrigo sigue en el club por la simple razón de que sus compradores, Atlético de Madrid y Barcelona, no han tenido dineros para llevárselo a sus plantillas. Porque el señor Lim está dispuesto a vender a todo jugador que tenga caché en el mercado. Los negocios Lim- Mendes son en ocasiones productivos, pero no parece que en tales ventajas se acuerde el destino de los millones a reducir las deudas de la sociedad.

En estos momentos se habla de las ventas de las parcelas de Mestalla y no parece que con ello se pueda acabar con el nuevo campo. Entre otras razones, porque Bankia está esperando la oportunidad para que se cumplan los acuerdos e ir cobrando el préstamo.

Posdata. Ferran está creciendo y hay que ponerse en lo peor. Lo venderán en cuanto puedan. Lim se presentó como el hombre que iba a construir un equipo capaz de competir con Madrid y Barça.

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