Suscríbete BLACK WEEK

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los precios de la tierra suben un 2,5 % en la C. Valenciana mientras bajan en España

La recuperación del negocio citrícola, la mejora de la rentabilidad de los arrozales y algunos cultivos emergentes impulsan el valor del campo

Campo de arroz ya segado, en un terreno próximo a l’Albufera de València.

Campo de arroz ya segado, en un terreno próximo a l’Albufera de València.

La recuperación del negocio citrícola, la entrada en vigor de las cláusulas impuestas por la Unión Europea (UE) a la importación masiva de arroz asiático o el auge de los cultivos emergentes , entre otros factores coyunturales, vuelven a tirar de los precios de la tierra en la Comunitat Valenciana. El valor de las superficies destinadas a la agricultura, incluidas las de secano y regadío, se elevó a una media de 19.075 euros por hectárea en 2019, lo que supone un alza del 2,5 % (esto es 470 euros más por hectárea) en comparación con el ejercicio anterior. La última estadística realizada por el Ministerio de Agricultura, publicada esta semana, revela que el tirón del precio de la tierra valenciana contrasta con el recorte del 0,3 % de la media de España.

La revalorización de las fincas rústicas valencianas, aunque bastante lejos de los tiempos de la burbuja inmobiliaria, se produce en medio de una recuperación generalizada -sobre todo en los territorios insulares y Andalucía- y por cultivos destacan los incrementos del precio de las dedicadas a hortalizas en invernadero y arroz. Y crecen las destinadas a cítricos. En el caso de las naranjas, mandarinas, limones y pomelos el precio ya se sitúa en el doble que el resto de cultivos al llegar a 40.186 euros por hectárea, un 0,6% más que en 2018, según el Ministerio de Agricultura. En el caso del arroz, este mejora precios medios un 3,6 % y eleva a 31.048 euros el precio que se paga por hectárea de media en España.

Los valores económicos en la Comunitat Valenciana experimentan una leve reactivación «después de muchos años de caídas debido a la sostenida falta de rentabilidad que atraviesan la mayoría de las producciones agropecuarias. Por eso, pese a este incremento, el precio de los campos valencianos sigue siendo bajo», advierte AVA-Asaja, organización presidida por Cristóbal Aguado. Según la entidad agraria, este ligero cambio de tendencia «puede deberse al comportamiento aceptable que han tenido últimamente las variedades protegidas de mandarinas tardías, el limón o la estabilidad del arroz. Asimismo, la apuesta por cultivos emergentes como el aguacate o el kiwi ha derivado en un interés por zonas cálidas», explica.

Por el contrario, cultivos como el olivar (-6,9% y 38.506 euros por hectárea), los frutales de hueso (-4,4 %) y algunas hortalizas «han traducido sus respectivas crisis de rentabilidad en un descenso prolongado de los precios de la tierra», apunta AVA-Asaja. Mientras tanto, el de los cultivos de secano disminuyó en un 1 % durante 2019, sobre todo por el impacto del olivar destinado a la producción de aceite y con destino a las almazaras -se nota menos en el olivar destinado para las aceitunas de mesa-, cada vez más llenas en las explotaciones de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y la C. Valenciana.

Para la Unió de Llauradors, las variaciones de los precios son «normales entre años y sobre todo cuando en 2018 fue un desastre». La entidad liderada por Carles Peris reconoce que «se recuperan ligeramente y en eso puede influir que hay cierto interés en incorporarse al sector agrario y existen más compraventas de tierras».

Los cultivos que no logran mejorar la rentabilidad de sus superficies son los viñedos valencianos. El precio se situó en 8.848 euros por hectárea, es decir un 0,6 % menos que un año antes. Esta situación contrasta con la mejora de Extremadura (5 %), Cataluña (2,7 %), Castilla y León (1,5 %) y La Rioja (3,3 %). En Castilla-La Mancha, bajó un 1,3 %. Estas seis autonomías son las más importantes de España en uvas porque aglutinan el 83,4 % de la superficie vitivinícola total

La Unió denuncia la paralización de Intercitrus

 La Unió de Llauradors, tras analizar las extensiones de norma de la UE llevadas a cabo por las 13 principales interprofesionales agroalimentarias en España, cifra en 260,2 millones de euros la recaudación de estas entidades. Además, critica el modo en que se han creado y que muchos de los sectores representados están atravesando una crisis sin precedentes. La única interprofesional con sede en València, Intercitrus, trata de resurgir tras muchos de letargo con un presupuesto de 100.000 euros (50.000 en 2019 y 50.000 en 2020), aunque con resultados prácticamente nulos , según la Unió.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats