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Tribuna

Las autopistas ferroportuarias

Estaría comentando una obviedad si digo que la optimización de los tiempos e infraestructuras de intercambio entre los distintos modos de transporte de mercancías es una máxima para lograr una logística eficiente y sostenible. Lo que no es tan obvio es cómo lograrlo, o al menos, incentivarlo, desde el punto de vista de uno de los hubs de ese intercambio, los puertos.

En las últimas semanas han salido dos noticias que ponen el foco sobre ello, la firma de protocolos de actuación para la puesta en marcha de dos autopistas ferroviarias, una promovida por la Autoridad Portuaria de València (con origen/destino Madrid) y otra por la Autoridad Portuaria de Algeciras (con origen/destino Zaragoza). Ambas marcan un hito muy relevante en la apuesta por hacer de los puertos un verdadero intercambiador ágil de modos de transporte, pasando de un modelo de intercambio buque-camión y buque-tren, a un modelo buque-camión-tren ya que, en este caso, es el semirremolque el que se sube al tren y, tras su llegada a destino, reduce tiempos de espera tras ser enganchado por una cabeza tractora y acarreado a destino.

El eje ferroviario Madrid-València protagoniza la mayor parte de los flujos ferroportuarios del recinto valenciano. De hecho, según cifras facilitadas por la autoridad portuaria, ocho de cada diez contenedores que entran o salen de sus instalaciones se intercambian con la capital española.

Aunque hay condicionantes de peso que salvar para poner en marcha una autopista ferroviaria, como el gálibo de la vía o las inversiones en las terminales de carga y en el material rodante (vagones) específico, y para una eficiente explotación, como una óptima gestión entre los acarreadores en origen o destino, la solución aportada por una autopista ferroviaria da respuesta a muchos de los retos a los que nos enfrentamos actualmente.

Entre estos retos figura la falta de conductores de camión (las últimas cifras aportadas hace unos días hablan de un déficit de 15.000 efectivos en toda España), la descarbonización del transporte de mercancías y la optimización de los tiempos en la logística puerta a puerta.

Todo ello con la mirada puesta en alcanzar ese incremento del 50% de cuota actual del transporte ferroviario en 2030 que el Ministerio de Transportes se ha propuesto, y en la que los puertos tienen ya en la actualidad una aportación especialmente relevante.

Modelo colaborativo

Con todo, el camino para que el sector responda a un modelo colaborativo entre los diferentes modos de transporte coge impulso, teniendo en los puertos uno de sus mayores aliados por concentración de cargas, espacios para su manipulación, compromiso con la implementación de cadenas logísticas más eficientes y sostenibles, y experiencia en alinear actores imprescindibles en el transporte de mercancías realizado ya en las autopistas del mar. Y con acciones se está ya demostrando.

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