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LABORAL

Las paradas valencianas sin prestaciones sociales se disparan hasta el 63,5% de la población

Cuatro de cada cinco desempleadas de la Comunitat son de larga duración y son las que más han sufrido los efectos de la covid en comercio y hostelería

Manifestación de trabajadoras a su paso por la Plaza del Ayuntamiento, en una imagen de 2020

La irrupción de la pandemia de la covid-19 en las actividades más feminizadas de la economía constata que las mujeres trabajadoras de la Comunitat Valenicana están sufriendo las consecuencias de la crisis en niveles muy superiores a los de los hombres. Sobre todo en el desempleo. Según constata un informe del mercado de trabajo de la dirección general de Planificación y Servicios, con datos del Servicio Valenciano de Empleo y Formación, Labora, las mujeres desempleadas sin prestación por desempleo registran un tasa del 63,5% del total (lo que afecta a157.331), un indicador que es ocho puntos superior al de los varones (55,2%).

El estudio elaborado por el ente dependiente de la Conselleria de Economía refleja que el comportamiento desde la crisis a finales de 2007, cuando estalló la burbuja inmobiliaria y derivó en una grave crisis financiera, no es el mismo entre hombres y mujeres; si bien en una primera etapa (2007- 2011) hay una mayor destrucción de empleo entre los hombres, "presumiblemente debido al peso de la construcción en el tejido económico valenciano en aquel momento, la recuperación empieza antes entre los hombres y desde 2012 la brecha entre el número de paradas y el número de parados no deja de ampliarse", constata el informe de Labora.

Además, las mujeres inscritas como demandantes de empleo paradas tienen un nivel formativo más alto que los hombres (14,1% universitarias frente a 9,7% universitarios), sin embargo, una vez entran en situación de desempleo les cuesta más encontrar un trabajo, siendo más de la mitad de las mujeres paradas de larga duración (44,9% frente a 34,7% parados de larga duración).

Hay determinadas profesiones que han sido realizadas por mujeres, como pueden ser la profesión de cuidadora de niños, enfermería, o las labores del hogar, y a pesar de los esfuerzos a través de los años de incluir a las mujeres en todo tipo de sectores laborales, la realidad es que estos “trabajos para mujeres” siguen existiendo, son más precarios y están peor pagados. Así, en la distribución de la población ocupada por ramas de actividad y sexo, se observa que el porcentaje de mujeres es significativamente mayor al de los hombres en actividades como servicios sociales, actividades de los hogares como personal doméstico, hostelería y comercio, entre otras.

las mujeres inscritas como demandantes de empleo paradas tienen un nivel formativo más alto que los hombres (14,1% universitarias frente a 9,7% universitarios)

Y con la irrupción de la pandemia de la covid-19, algunas de estas actividades “feminizadas” son las que han sufrido con mayor virulencia los efectos de la crisis, que concentran los mayores niveles de desempleo en las mujeres (como el comercio y la hostelería).

Aunque el incremento porcentual del paro registrado en hombres es superior al de mujeres este último año (21,6% en hombres frente a 13,7% en mujeres) por los efectos de la pandemia, no obstante, se observa que la evolución del paro registrado desde 2015 (primer Govern del Botànic), sigue arrojando mejores resultados en hombres (-19,9%) que en mujeres (-7,7%) con una diferencia de más de 12 puntos.

Estructura salarial

Aunque la diferencia se ha ido reduciendo en los últimos años, según la encuesta anual de estructura salarial, la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 21,2%. Por cada euro cobrado por un hombre, una mujer, en las mismas circunstancias, ingresa 0,79 euros. Por sectores, esta situación es peor en la industria donde la brecha salarial sube hasta el 25%. Por edad, la brecha es máxima en el rango de 45 a 54 años (25,4%), y disminuye en el colectivo de 25 a 34 años, situándose en 15,3%. Y si consideramos la ocupación en el puesto de trabajo, las mujeres tienden a ocupar aquellas de menor cualificación.

En términos de generación de empleo la Comunitat Valenciana logró cerrar 2021 con un récord histórico de creación de puestos de trabajo.

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