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Industria

Alerta roja: el 'lobby' europeo del metal tiembla con la subida del precio de la energía

La patronal del cinc y del aluminio reclama a la UE “un paquete de medidas exhaustivo y concreto para evitar la desindustrialización”

La fábrica de Alu Ibérica en Avilés (Asturias),

Eurometeaux, que es el 'lobby' europeo de la industria metalúrgica, ha dado la voz de alarma esta semana: “Estamos profundamente preocupados de que Europa corra ahora el riesgo de entrar en una década de repetidos picos en los precios de la energía, y solicitamos a la Unión Europea y a los gobiernos que presenten un paquete de medidas exhaustivo y concreto para evitar la desindustrialización en sectores estratégicos”. Esto lo dicen Guy Thiran y Mikael Staffas en una carta que enviaron esta semana pasada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y al del Consejo Europeo, es decir, a Charles Michel.

Eurometeaux es el nombre de la Asociación Europea de Metales, que agrupa a productores, transformadores y recicladores de metales no ferrosos –entre otros, aluminio, cinc, níquel– y a otras asociaciones europeas del ramo. Entre sus miembros más sobresalientes destaca el conglomerado anglosuizo Glencore –propietario de la empresa Asturiana de Zinc– y Alcoa –la multinacional norteamericana responsable del cierre de la producción de aluminio en España–.

Los redactores de la carta a Von der Layen y a Michel –el director general del 'lobby' y su presidente, que también lo es de Boliden, competencia de Azsa– señalan: “La actual crisis de energía ya ha provocado reducciones sin precedentes y cierres temporales en todo nuestro sector, que es el más afectado en la actualidad”. Mencionan directamente el cierre de la fundidora de cinc de Portovesme, en Cerdeña, de Glencore, y a la reducción de producción en las fábricas de Nyrstar en Francia, Bélgica y Países Bajos, otra empresa que es competencia de Glencore.

Estos ecos han llegado a la comarca de Avilés, en Asturias: la planta de San Juan de Nieva de Azsa ha visto reducida su producción este 2021 (la primera vez en once años en que no supera su propio récord) mientras que Alcoa puso a la venta sus fábricas de Avilés y La Coruña y ha ordenado el cese de la producción de aluminio primario en San Ciprián dejando al país fuera del club de productores de este metal. Todo echando mano del incremento del precio de la energía.

“Después de cuadriplicar los precios de la electricidad, más de la mitad de las fundiciones de aluminio y cinc de la UE están operando hoy a capacidad reducida o han cerrado temporalmente, junto con una reducción significativa en la producción de silicio. La UE ha perdido temporalmente 650.000 toneladas de capacidad de aluminio primario: alrededor del 30% de su total. Las industrias transformadoras se enfrentan a costos de materiales más altos, y la brecha de suministro de Europa debe cerrarse con importaciones, a menudo con una huella más grande”, diagnostican los responsables de la patronal europea.

Pese a esto, advierten de que el roto puede ser más grande: “Existe un riesgo real de más restricciones y cierres en nuestro sector, en detrimento de los objetivos estratégicos de autonomía de Europa, mientras que otros sectores importantes que consumen mucha energía se verán desincentivados a la hora de invertir en electrificación industrial para su propia descarbonización”.

Thiran y Staffas insisten en que “Europa no solo debe conservar su base de suministro de metales existente para satisfacer esta demanda de manera sostenible, sino también crear condiciones comerciales positivas para inversiones en capacidad de refinación adicional para metales de transición energética”. Pero esto no se llevará a cabo “si los altos precios de la electricidad de hoy se vuelven sistémicos, y la realidad es que la creciente demanda mundial de metales actualmente se satisface con nueva capacidad de refinación en otras partes del mundo”.

La conclusión del 'lobby' es que estando las cosas mal, pueden estar peor. Reclaman a la UE que se ponga las pilas para evitarlo.

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