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El imperio del queso que nació en una cuadra

Claude Ropraz, director general de Granja Rinya, en la fábrica de Albal, el pasado jueves. | J.M. López

Claude Ropraz, director general de Granja Rinya, en la fábrica de Albal, el pasado jueves. | J.M. López

Todo empezó en una pequeña cuadra y con unas pocas vacas en el pueblo de Albal hace ya varias décadas. Los hermanos Enrique y Carmelo Rodríguez Vila, hijos y nietos de ganaderos de esta localidad de l’Horta sud, vendían leche. Pero el precio de este producto básico comenzó a desplomarse a principios de los años noventa del pasado siglo y al hijo pequeño, Enrique, se le ocurrió comenzar a elaborar queso fresco para compensar la pérdida de rentabilidad de la explotación láctea familiar. No lo dudó. Cogió su bicicleta y se dirigió hacia al Mercado Central de València, donde compró unos moldes de madera para hacer el llamado queso de ‘cassoleta’. El éxito fue inmediato entre los vecinos y pronto vinieron de otras localidades para comprar el producto de Granja Rinya, que en la actualidad ya es una de las líderes del sector en España, con una facturación de 47 millones de euros durante 2020, en el que creció un 10 % respecto al año anterior. Emplea a unos 200 trabajadores.

El imperio del queso que nació en una cuadra

Gran distribución

«La familia Rodríguez Vila hizo grande la empresa al entrar en el canal de la gran distribución de la Comunitat Valenciana», explica el actual director general de Granja Rinya, Claude Ropraz. Este curtido ejecutivo suizo, procedente de la firma helvética de queseros Milco (con sede en Friburgo) y aliado de Danone en otros tiempos para poner en marcha una fábrica de zumos y lácteos en Picanya, es el máximo directivo en Granja Rinya desde 2019. Entonces, el imperio familiar del queso apostó por un profesional externo para tomar las riendas del grupo con plantas en Albal, Chiva y Manzanares (Ciudad Real).

Ropraz aboga por desarrollar los valores que considera «fundamentales» en este negocio y que resume en siete términos: artesanía, tradición, sabor, innovación, profesionalidad, seguridad alimentaria y sostenibilidad. «Por eso, Granja Rinya ya es una de las queserías más grandes tras diversificar su producción», si bien apuesta por el queso fresco. Su producto estrella y que se elabora tras el ordeño, cuando la leche se pasteuriza. Una vez pasteurizada se le añade el cloruro cálcico y la sal. Esta mezcla se remueve para que todo se integre bien y se le añade el cuajo, que también se mezcla con el resto de ingredientes. Media hora después se corta en granitos del tamaño de una cereza y se remueve para separar el suero de la leche. Esos granitos se meten en un molde, el cual le dará la forma al queso y se deja ahí un tiempo para que se solidifique hasta tener la forma que ha de adquirir. Cuando se ha enfriado, se envasa y ya está listo para consumir.

Granja Rinya reparte su producción en las tres plantas: queso fresco y pasta blanda en Albal (Fortmatgeria Granja Rinya), pasta prensada en Manzanares (Artesanos Queseros Manchegos) y rulos y especialidades de queso de cabra en Chiva (a través de la sociedad Arte Láctico). En la granja Santa Ana cuenta con 200 vacas. Y en la explotación de Catadau, unas 5.000 ovejas. Esas explotaciones son de ciclo cerrado, lo que les permite controlar todo el proceso. Cuenta el principal directivo que también cultivan su propios pastos. «De esta manera, nos asegurarnos de que la nutrición de nuestros animales es la mejor y así obtenemos la mejor materia prima para nuestros productos», apunta. Y es que cada día procesa entre 70.000 y 80.000 litros de leche en la fábrica de Ciudad Real, donde elabora queso manchego con la marca ‘Carmen’. Allí exporta el 50 % de sus ventas.

El 60 % del negocio de Rinya se dirige a grandes cadenas de distribución. «La primera en convertirse en cliente fue Consum, luego entraron todas», recuerda Claude Ropraz. Mientras, el canal ‘Horeca’ (hoteles, restaurantes y cafeterías), tiendas tradicionales y colegios aglutinan el 40 % de la facturación de la mercantil, que exporta sobre todo a Gran Bretaña, Estados Unidos y países nórdicos. Consciente de la era digital, ha entrado de lleno en la comercialización ‘online’ a través de Amazon, En este caso, para productos de pasta prensada y queso manchego. No así para los quesos frescos.

Grupo Granja Rinya es proveedor de Mercadona a través de su filial Postres Lácteos Romar, cuyo negocio supera los 40 millones de euros. Abastece a los supermercados de esta cadena valenciana con distintas referencias de flanes, natillas y gelatina, que elabora en su fábrica de Catadau.

Inversiones y crecimiento

La expansión está entre sus objetivos. Tras una inversión de 7 millones de euros en Artesanos Queseros Manchegos y Arte Láctico, ahora toca en la originaria. La empresa se ha quedado muy próxima al núcleo urbano de Albal y por eso prepara un ambicioso proyecto para trasladarse a un nuevo centro de 15.000 metros cuadrados de superficie en Picassent. Eso será a finales de 2022 o principios de 2023 y permitirá duplicar la producción de la planta actual. «La instalación será más sostenible, innovadora y eficiente», concluye el director general.

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