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Bajo mínimos en patatas y cebollas

La supresión de materias activas fitosanitarias para combatir las plagas por parte de la Ue y las adversidades climáticas acumuladas durante la primavera –lluvias persistentes, ola de frío ártico y vientos de poniente– reducen un 50% la producción pendiente de recolección de cebollas y patatas en las comarcas productoras de la Comunitat Valenciana

Un agricultor en un campo de cebollas en Alboraia | M.A. Montesinos

Las patatas, un alimento básico de la cesta de la compra sólo superado por el trigo, el arroz y el maíz y que tanto lustre garantizan a algunos platos tradicionales, sigue bajo mínimos esta temporada en el campo. Las lluvias acumuladas durante las últimas semanas han anegado buena parte de los campos de cultivos de hortalizas de la Comunitat Valenciana y Murcia, dos de las principales autonomías productoras. Sus plantaciones han acabado asfixiándose por la presión hídrica y durante la primera semana de abril se registraron heladas debido a un temporal de frío ártico en otros territorios de España.

Mientras los agricultores de Siria, Israel, Argelia, Egipto y especialmente Francia y Países Bajos llenan de tubérculos los supermercados españoles desde octubre hasta principios de cada primavera, desde 2007 la superficie de cultivo de dichas hortalizas se ha reducido notablemente en la Comunitat Valenciana y otras zonas productoras debido a la baja rentabilidad. Y eso que según el Informe sobre Consumo Alimentario en España, elaborado por el Ministerio de Agricultura, cada español consume una media de 28 kilogramos de patatas cada año, una tendencia que va en aumento.

¿Por qué el mercado español recurre cada año más a las importaciones de patatas y de cebollas? El agricultor Vicente José Sebastià, responsable de la sectorial de hortalizas de AVA-Asaja, define esta campaña como un «auténtico desastre» tras las inclemencias meteorológicas de principios de la primavera. Y advierte de que la rentabilidad continúa bajo mínimos en la mayor parte de las explotaciones agrarias.

Los productores locales, como es el caso de este agricultor valenciano con campos de cultivo en Poble Nou, advierten de que la sistemática supresión de materias activas fitosanitarias para combatir las plagas y enfermedades por parte de la Unión Europea y las adversidades climáticas acumuladas durante la primavera –lluvias persistentes, ola de frío ártico y vientos de poniente– han reducido un 50% la producción pendiente de recolección de cebollas y patatas en las comarcas valencianas de l’Horta y La Ribera. Según el dirigente de AVA-Asaja, este importante desplome de cosechas, unido a la escalada histórica de los costes de producción,«hunde la rentabilidad y amenaza con retroceder aún más su superficie e incluso con ser los dos próximos cultivos en desaparecer de la huerta valenciana».

Lluvias y hongos

La organización agraria critica que los horticultores se encuentran «indefensos y sin soluciones» para hacer frente a los hongos –principalmente el mildiu en cebollas y la alternaria en algunas parcelas de patatas– cuyos ataques se han visto favorecidos por la anomalía climática. Debido a la prohibición este año del Mancozeb y Dimetamorf, los agricultores han tenido que recurrir a alternativas «más caras y menos eficaces»; no en vano, hay explotaciones que sufren mermas de producción a pesar de aplicar hasta 14 tratamientos desde diciembre.

Al igual que ocurre con el ‘cotonet de Sudáfrica’ en los cítricos o la mancha foliar en los caquis, las pérdidas de producción que sufren los productores de cebollas y patatas «son otro ejemplo del fracaso del Pacto Verde Europeo», asegura el dirigente de AVA-Asaja. La Unión Europea ha prohibido en una década dos terceras partes de las sustancias fitosanitarias autorizadas pero, lejos de reconocer el daño que está haciendo por no dotar al sector de alternativas eficaces, de aquí al año 2030 aspira a recortar un 50% más los productos fitosanitarios.

Políticas

«Con estas políticas verdes lo único que consigue Bruselas es una mancha marrón de campos dejados de cultivar porque los agricultores no tienen herramientas útiles para luchar contra las plagas y enfermedades», añade un informe elaborado por AVA-Asaja.

Las organizaciones agrarias que forman parte del Consell de l’Horta –AVA-Asaja, Unió de Llauradors, Coag y UPA-PV– junto al movimiento social Per l’Horta, han puesto en común una serie de medidas y reivindicaciones con el objeto de revertir la crítica situación que atraviesan los productores de cebollas y patatas en la huerta valenciana. Denuncian conjuntamente la «torticera maniobra comercial» llevada a cabo con cierta antelación a la crisis ocasionada por la covid-19 consistente en la importación masiva de cebollas originarias del hemisferio sur con el objetivo premeditado de inundar los lineales y empujar a la baja los precios de la cosecha valenciana desde los inicios de la campaña de recolección.

Caída de precios

De hecho, los precios que se están ofreciendo durante las primeras operaciones de compraventa de esta campaña oscilan entre los 0,10 y 0,14 euros por kilo, situados muy por debajo de los costes de producción y hundidos a la tercera parte de la cotización media de las pasadas temporadas (en torno a los 0,40 €/kg).

En estas últimas campañas marcadas por los tiempos del coronavirus y los problemas en las cadenas de suministros, Europa ha batido récords en superficie y producción. Los datos de Países Bajos (principal productor europeo), unidos a los de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, muestran cómo la producción europea de cebolla ha sido la mayor en toda la historia, alcanzando los 6,34 millones de toneladas anuales, un 20% superior a la de los ejercicios precedentes. Esta situación ha provocado que la comercialización de la cebolla española se haya visto sometida a unos precios muy bajos.

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