04 de agosto de 2020
04.08.2020
Levante-emv
Falta de civismo

La basura y las pintadas llegan a la costa más recóndita de Xàbia

Los servicios de limpieza retiran residuos en la Cova Tallada y la cala del Tangó, lugares de difícil acceso, pero los bañistas vuelven a ensuciarlos

03.08.2020 | 19:40
Residuos y pintadas en la cala del Tangó y la bolsa repleta de basura retirada de este litoral.

Los servicios de limpieza de Xàbia dejaron el sábado los acantilados de la cala del Tangó limpios como una patena. Llenaron con botellas de plástico y latas una bolsa de basura. Para llegar hasta esta recóndita costa del cabo de Sant Antoni hay que darse una buena caminata. Es evidente que los trabajadores de la limpieza municipal no pueden ir ni todos los días ni tampoco todas las semanas. A los incívicos les da igual. Ayer, en los resquicios de las rocas, ya había más botellas y residuos. Además, las pintadas ensucian un litoral de gran belleza y con mucha historia. Aquí están los vestigios de una plataforma de náufragos construida en 1899. A los vándalos les ha dado por pintar estrellas de cinco puntas. Tendrá algún significado cabalístico. Pero este lugar no es para hacer cábalas, sino para demostrar respeto al medio ambiente y cuidarlo.

La del Tangó no es la única caminata que en los últimos días se han dado los trabajadores de los servicios de limpieza. También han tenido que bajar hasta la Cova Tallada. La senda todavía es más escarpada. Los excursionista incívicos también dejaron allí un capazo repleto de latas, botellas y residuos. No se tomaron la molestia de volver con la basura que generaron. Lo peor es que hay quien ve que allí se acumulan residuos y deja los suyos. La basura hace efecto llamada.

A los visitantes de la Cova Tallada, cuando inician el recorrido en la caseta donde se comprueba que tienen la obligatoria reserva previa, ya se les insiste en que deben regresar con los residuos. Se les indica que este espacio natural, situado en el parque natural del Montgó, es extremadamente frágil. De ahí que hace dos veranos se establecieran cupos de visitantes y la reserva previa.

La mayoría de los excursionistas incluso agradecen que se limite el aforo. Ellos mismos se dan cuenta de que la masificación hubiera terminado por arruinar la belleza y la riqueza natural de esta gruta. Los senderistas tienen conciencia ambiental. Saben que deben arrimare el hombro para preservar estos paraísos. Pero también quedan incívicos que en un instante lo echan todo a perder.

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