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Las asociaciones no se resignan frente al derribo del Pantalán

Amimo y Apiva muestran su rechazo al proyecto en el que avanzan tanto el ayuntamiento como la APV

Imagen del Pantalán. | DANIEL TORTAJADA

Imagen del Pantalán. | DANIEL TORTAJADA

Mientras la clase política parece en su mayoría resignada frente a los planes de la Autoridad Portuaria de València (APV) de derribar el Pantalán para construir un nuevo paseo, los colectivos de patrimonio industrial todavía no se han rendido en la lucha por conservar la mayor parte de este antiguo embarcadero de minerales de más de 1.200 metros.

Para la Asociación de Memoria Industrial y Movimiento Obrero (Amimo), el proyecto en el que avanzan ayuntamiento y APV «es un error», mientras que la Asociación del Patrimonio Industrial Valenciano (Apiva) señala que «se tienen que rehabilitar los 180 metros que son viables y acondicionar el espacio que lo une el paseo marítimo y el Malecón de Menera».

Desde Amimo se insiste en que «el verdadero patrimonio y valor paisajístico del Pantalán es la línea de horizonte que crea y que es su principal característica, ya que, en realidad, muy poquitos han pisado el Pantalán». Este colectivo pone el acento en que «no entendemos la rapidez con la que se ha alcanzado el acuerdo. Se ha dado carpetazo a las primeras de cambio, sin pedir contraprestaciones con las que se podían haber atado muchas cosas», afirma un portavoz.

Esta hipótesis se refuerza con que «a la APV, que es la empresa que más provecho ha sacado de la herencia de la Compañía de Sierra Menera y los Altos Hornos, se le acumula la deuda con la ciudad. Ya ha demostrado su escasa sensibilidad, como cuando aprovechó la primera oportunidad para abandonar la fundación de patrimonio, y maneja suficientes recursos para promover un proyecto chulo para recuperar lo perdido», añade.

Tomadura de pelo

Además, es la principal responsable del deterioro del Pantalán que ha llevado al colapso de dos tramos y la inviabilidad de su completa recuperación. «Se entregó el Pantalán en custodia y 30 años después, por la falta de mantenimiento, ya vemos como está. Se puede comparar con que, si alguien te deja un libro y se rompe, lo normal es comprar uno nuevo para devolverlo en las mismas condiciones, pero la propuesta de la APV es una tomadura de pelo», agrega.

Apiva, por su parte, añade que «la rehabilitación de los seis vanos se convertiría en un elemento de memoria y al mismo tiempo cumpliría una función social frente al avance de la actividad portuaria. Si no pudieran rehabilitarse, no estaríamos de acuerdo con un nuevo Pantalán. Se trata de rescatar el pasado y proyectarlo en el futuro».

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