07 de diciembre de 2016
07.12.2016
Grandes Viajes

Ruta por Nueva Jersey tras las huellas de Bruce Springsteen

07.12.2016 | 12:17

Llamadnos frikis, mitómanas o locas de atar, pero lo cierto es que hemos recorrido el estado de Nueva Jersey (EE UU) siguiendo los pasos de un hombre desde que nació hasta donde reside ahora con su familia. Sí, ese de las camisetas sin mangas, de la bandana roja en la cabeza, la voz desgarrada y la mayor estrella del rock viva en este planeta. Exacto€mi hija Ivana y yo hemos "perseguido" a Bruce Springsteen. Y él, mientras tanto, sin enterarse.

Como guía de viaje, Born to run, la biografía que el Boss acaba de publicar y que relata minuciosamente sus años de niñez y juventud en el estado de Nueva Jersey, aquel que le vio nacer en el "pequeño y reaccionario" municipio de Freehold y donde sigue viviendo cerca de sus raíces pero en una casa más acorde con su cuenta corriente.

Salimos de Manhattan atravesando el túnel de Lincoln. Bruce cuenta en su libro que la primera vez que lo cruzó en coche, en 1972, provocó un atasco porque no tenía suficiente dinero para pagar el peaje de un dólar y tuvo que rebuscar peniques entre los asientos de su viejo Dodge. Nosotras no tenemos que repelar monedas, pero los 8 dólares del peaje nos parecen un atraco.

Freehold, el origen
A continuación cruzamos el río ("across the river to the Jersey side") y dejamos atrás la espectacular silueta de rascacielos. Tras una hora y media de camino llegamos a Freehold. En 1949, cuando Springsteen nació, era "un pueblo cochambroso de una sola boca de incendios" pero en el que "a pesar de la presión social de los ignorantes y los intolerantes, podías andar libremente sin temer por tu vida".

El Freehold de 2016 sigue siendo la clásica población pequeña norteamericana, habitada en gran medida por inmigrantes de origen mexicano, que comparten sus casas de dos plantas y han llenado los locales de carteles como "Conchita´s and Romeo´s" y "Antojitos mexicanos". En la calle principal, Main Street, se advierten edificios de estilo victoriano que dejan entrever un pasado más glorioso: el palacio de Justicia, el Ayuntamiento€ Una pancarta atraviesa la calle anunciando una próxima carrera benéfica cuyo lema "Born to Run" hace un guiño al habitante más conocido de esta pequeña población.

Comenzamos el recorrido por la Iglesia Santa Rosa de Lima. Junto a ella, en lo que ahora es un aparcamiento, estaba la casa de los abuelos de Bruce, donde pasó sus primeros años de vida, con sus abuelos, sus padres y su hermana mayor. Bruce sentía pasión por su abuela, quien, marcada por la muerte de su primogénita en un accidente de triciclo a los cinco años, le protegió de manera obsesiva. "yo era el primer bebé en casa desde la muerte de su hija (€) Se apoderó de mí con vehemencia. Su misión era protegerme totalmente del mundo".

De pequeños, Bruce y su hermana se distraían observando a los asistentes a bodas y funerales. En el sótano de aquella iglesia, en el baile promovido por la Asociación de Jóvenes Católicos , Bruce besó a su primera chica. Hoy es domingo. Hay misa en español y la iglesia está abarrotada. Uno de los asistentes, Pedro, nos cuenta que todos los años se reúne bastante gente frente a la casa en la que Bruce vivió en su niñez para celebrar el día de su cumpleaños. Él nunca le ha visto personalmente pero tiene un amigo que trabaja cortando el césped en su rancho y dice que es "muy amable" y que "siempre saluda".

Nos dirigimos entonces al número 39 ½ de Institute Street, donde el músico vivió desde los seis a los doce años. La numeración fraccionada nos lleva directamente en nuestro imaginario a Harry Potter (andén 9 y 3/4), pero poca magia parece que desprendía la casa cuando vivieron los Springsteen: " A cuatro manzanas de mis abuelos, cuatro habitaciones pequeñas, sin agua caliente (€) solo la sala de estar era habitable. El resto, descuidado y abandonado, se caía a trozos ", describe en "Born to run". Nos hacemos las inevitables fotos en la puerta pero un cartel de "No soliciting" advierte que las visitas no son deseadas, por lo que reprimimos nuestra tentación de llamar al timbre.

Continuando la ruta vital del Boss, llegamos a su siguiente hogar: el número 68 de Main Street. Una vieja casa de listones blancos en la que viven de alquiler varias ramas de una familia mexicana. Alberto Silva está pasando unos días visitando a sus primos. Sabe que Bruce Springsteen vivió allí. Le digo que el dueño haría buen negocio organizando visitas. "No creo que lo necesite, se cuenta que tiene más de 150 propiedades", nos dice.

Este fue el último hogar de Bruce en Freehold. Cuando tenía 19 años sus padres se mudaron a California. El padre, que sufría un trastorno mental, decidió que quería cambiar radicalmente de vida y se llevó con él a su mujer y a su hija pequeña. Bruce y su otra hermana quedaron atrás. Él ya estaba fascinado por la música. Ella, con 17 años, se acababa de quedar embarazada de su novio, historia que Bruce relataría más tarde en una de sus obras maestras: "The river".

Tras la marcha de sus padres, Bruce y sus amigos convirtieron la casa en "una covacha de hippies". No pasó mucho tiempo antes de que fueran obligados a desalojarla.

Antes de dejar Freehold pasamos por su centro comercial donde hace escasas semanas el Boss estuvo firmando ejemplares de su biografía en la librería Barnes and Nobles.

-Por favor, donde está el departamento de Bruce Springsteen, preguntamos.
No existe tal cosa, pero nos remiten a la sección de discos. La vendedora nos confirma que aquel día fue una locura. No les queda disponible ningún libro firmado. Nos llevamos el disco especial que acompaña el libro (que incluye canciones inéditas de sus primeras bandas: Los Castiles y Steel Mill) y el último Vanity Fair que lleva en portada una foto de Bruce en su Harley, obra de Annie Leibovitz. Sí, la misma que inmortalizó sus nalgas en vaqueros en la icónica portada de "Born in the USA".
Dejamos atrás el pasado y conducimos hacia el presente.

La residencia actual de Bruce está tan solo a una media hora de donde nació. Nos han contando que pasa su tiempo libre entre su rancho de Colts Neck y su casa de Rumson. Pedro, el feligrés de Freehold, nos había asegurado que sería fácil encontrar el rancho. "A cualquiera que preguntéis os lo dirá". Pero no es tan fácil encontrar "a cualquiera" en una zona residencial de enormes casas rodeadas de verdes praderas.

¿Preguntamos a los caballos? Paramos en un pequeño centro comercial. Nadie sabe nada. Nos detenemos en un exclusivo club de golf de la familia Trump, donde el propio Donald se reuniría días después con su equipo tras ganar las elecciones. Nos atiende el gerente y pone cara de póker cuando le preguntamos por el artista. Mejor. No nos imaginamos a nuestro cowboy de Jersey en ese ambiente.

Un bombero nos da la pista
Un bombero con aire de Clint Eastwood nos da la clave. Nos indica con detalle cómo llegar al rancho y a la residencia. Sonríe con picardía. Tenemos la intuición de que sabe más de lo que cuenta. Uno de los dos hijos de Bruce es bombero...
Nos adentramos en un camino que, según nos dicen, ya forma parte del rancho de Bruce. El lugar es idílico, los árboles despliegan todo su colorido otoñal, se nos cruzan pequeños gamos en el camino€ Una vez más, vemos caballos pero ni rastro de seres humanos. Da igual, estamos ahí, compartiendo el aire -puro y fresco- que respira el Boss.

Luego recorremos otra media hora para llegar a Rumson, barrio que él mismo describe como "el más prestigioso y exclusivo del centro de Jersey" donde, cuando empezó a tocar, los pijos le marginaban y donde en los años 80 fijó su residencia de la costa este (durante una época vivía varios meses del año en California). Intuimos la casa desde muy lejos, porque el primer terraplén junto a la carretera tiene ya un amenazante "No trespassing" y no nos apetece que algún vigilante de seguridad nos pegue un tiro.

Una señora mayor limpia junto a su hija las hojas de la entrada de su casa con un enorme rastrillo. Lleva más de 40 años viviendo en la misma calle pero dice que nunca ha visto a Bruce. Su hija está segura de que se lo han cruzado varias veces. A la que si veían a menudo es a su primera mujer, que solía hacer footing por la urbanización.

Vemos a Bruce en cada coche y cada moto que nos cruzamos. No íbamos tan desencaminadas: tan solo unos días después unos moteros rescataron por esas carreteras al Boss tras una avería en su moto y compartieron selfies y cervezas.
Pasamos cerca de Belmar, donde se ubica la famosa E Street. El saxofonista Clarence Clemons, fallecido en 2011, cuenta en su libro que el nombre de la banda se remite a que allí es donde vivía el entonces teclista del grupo David Sanciuos, que siempre les hacía esperar. Un día Bruce exclamó: "Pasamos tanto tiempo en esta calle que nos van a llamar la maldita E Street Band." Clarence le respondió: "Ahí lo tienes" y el resto ya es historia.

Greetings from Ausbury Park
Está anocheciendo, decidimos acabar la jornada en Ausbury Park, una población costera decadente que vivió su momento de máximo esplendor a principios del siglo XX y luego se convirtió en lugar de veraneo para las clases trabajadoras. Es aquí donde Bruce pasó sus primeros años de independencia familiar, donde estuvo a punto de morir ahogado haciendo surf y donde empezó a ganarse la vida con la música.

Mucha gente se ha acercado hoy al paseo marítimo para contemplar la luna llena más visible de los últimos 68años (casi la edad de Bruce). Un músico toca su guitarra eléctrica mientras la gente deposita algún dólar en la funda. En un descanso le preguntamos por Springsteen. "Él ha actuado en todos los clubes de esta zona. De hecho yo también lo he hecho". Deben de tener una edad similar y visten de manera parecida. "Tienes mucho talento", le dice Ivana en un intento de acallar un silencio amargo. Este músico malvive tocando en la calle mientras Bruce no sabe qué hacer con tantos ceros en su cuenta corriente y lucha por superar su tendencia a la depresión, según confiesa en su libro. Mismo origen, misma época, mismo ambiente. Pero solo uno es el Boss.

Junto al paseo marítimo siguen estando los mismos clubes: The Stone Pony (aquí vio tocar por primera vez a Patty Scalfia, su mujer y madre de sus tres hijos) y el Wonder Bar, donde Bruce actuó por sorpresa hace un par de años. En 1973, Bruce grabó el primer albúm de estudio con su nueva banda, la E Street Band. Su título: "Greetings from Ausbury Park. NJ".
Regresamos a Manhattan con la sensación de que ya formamos parte del círculo íntimo de Springsteen. Vamos, que, si me apuras, somos parte de su familia. Y él sin enterarse.

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