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Sillas nazis

Los reyes del empeño, otra adaptación innecesaria de La Sexta que se suma a las que en su momento perpetraron con Millonario anónimo, Pesadilla en la cocina o El jefe, podría resumir perfectamente la forma española de entender los negocios: poca preparación, poca profesionalidad y mucha cara dura.

Abro paréntesis. Que aquí el único que se lo lleva crudo sin dar un palo al agua no es Florentino y sus castores o Alfonso y sus bombillas led. Cierro paréntesis.

El programa pretende confrontar la falsa sofisticación de una casa de empeños madrileña que compra motos, relojes y botas de Messi con la desfachatez ordinaria disfrazada de justicia social de un rastro alicantino que paga 25 euros por una cafetera, un ventilador y un robot de juguete a un padre que afirma que no tiene dinero para dar de comer a sus hijos. Y no sé qué resulta más obsceno dentro de este esperpento de guiones infinitos y tramas imposibles.

Por suerte, como en la vida real, no todo es drama en Los reyes del empeño y el programa del lunes ofreció un momento memorable: un supuesto anticuario navarro vendió a uno de los mamarrachos madrileños dos sillas nazis. «Son muy especiales porque después de la movida (!) de Hitler y tal (!!) quedaron muy pocas cosas nazis (!!!)» explicó para introducir la venta. El emprendedor de la Villa y Corte se las llevó por un puñado de euros con la intención de revenderlas en la capital y las colocó en su escaparate con un rótulo grandioso en forma de estrella que rezaba: «Dos sillas de la Primera Guerra Mundial pertenecientes a un comandante nazi».

Lo mejor es que La Sexta promocionaba Los reyes del empeño con la siguiente frase: «Hoy puedes aprender de los mejores».

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