20 de febrero de 2017
20.02.2017

En la calle

20.02.2017 | 18:04

El sinhogarismo es vocablo aplicado a la pobreza urbana, esa que sesudos gerifaltes de la economía y el poder potencian o soslayan instaurando diferencias que necrosan la equidad social y excluyen a casi quince millones de compatriotas frente a los cuarenta y cinco millones novecientos ochenta y seis mil cuatrocientos veinte contabilizados a día de hoy. Viejas mentes acaudilladas por la impasibilidad cierran filas ante el resto de ciudadanos a los que consideran de otra galaxia; o peor aún, no los consideran. Hombres, mujeres, niños y niñas que soportan abusos en un "proceso de saqueo que se ha dado en llamar crisis". Lo más notorio de la podredumbre instaurada es su solera. Cierto es que en épocas de penuria accidental el resurgimiento se activa pero, por el contrario, ante desfalcos y abusos planeados minuciosamente, los resortes del individuo desaparecen ante el incesante goteo de desmanes. Sin hogar, sin poder alquilar o comprar, sin poder solicitar una hipoteca; ciudades españolas de primer orden, ven aumentar tristemente el censo de sinhogaristas para vergüenza nacional. "En Barcelona el 11% tiene contrato laboral y no tiene hogar"; personas abocadas a vivir en la calle, utilizando eventuales recursos institucionales que en nada solucionan el mañana. Dormir en cajeros, coches, parques y; si tienes suerte, acogidos en casa de amigos o familia son esporádicas salidas al terror, frío y peligro que la calle ofrece. "La calle está llena de buena gente", comentaba un mileurista agraciado con una ocupación de documentalista digital. "No tengo trabajo, ni trabajo, ni dinero y tampoco tengo casa. Rosa al confesarse sentía vergüenza. ¿Tiene hijos? No. ¿Alguna drogodependencia? No. Lo sentimos pero no cumple con los requisitos. Además, tiene un perro y con él no se contempla ofrecerle techo". En palabras del psiquiatra López Ibor: "Lo esencial del hombre no es su pensamiento, ni sus instintos, ni sus obras. Lo esencial es algo anterior a todo ello, que es su modo de hallarse, de estar en el mundo. Estar no es pensar, sino en todo caso, sentir. Esto es vivir. De ahí la importancia de la atmósfera que nos envuelve y que tanto influye en nuestra conducta y determinaciones".

Homelessness, sans- abrisme, sin hogar. Mukesh D. Ambani, perteneciente a la clase de Davos es conocido por "ser el hombre más rico de la India. Tiene una casa valorada en mil millones de dólares, con veintisiete pisos, para una familia de seis personas" (FUHEM Ecosocial). "La clase de Davos, pese a los agradables modales y la bien entallada ropa de sus miembros es depredadora" (Susan George, filósofa y analista política). La dureza de la calle es tal que muchas mujeres soportan maltrato, escarnios, violencia diaria física y psicológica antes que verse a la intemperie, atrapadas en la vorágine de la calle. "A la pobreza se la llama debilidad económica, término encargado de suavizar la aspereza que encierra el concepto. La Historia- según Toynbee- nos ofrece indelebles señales de este cisma precursor de tormentas y revoluciones. La historia contemporánea de los Estados Unidos tal vez pudiera ofrecernos también alguna observación práctica acerca de las dificultades de vivir en poblaciones donde no se ha resuelto una favorable y flexible integración de todos sus elementos humanos" ("Ciudadanos de tercera". J. M. Rodríguez Méndez).

La no empatía sale a flote cuando alguien desamparado se acerca; el recelo a ser contagiado por su trágico estado aparta a cuantos se creen a salvo de la debacle y así lo reflejó en su libro Rodriguez Méndez hace más de cuarenta años: "Los mendigos constituían al fin y a la postre un contraste y formaban una especie de tensión moral. Nos anunciaban a cada paso la posibilidad de la penuria y la indigencia, nos mostraban la existencia de la desgracia. Ahora, con la actuación de determinados mecanismos se erradica habilidosamente la presencia de los aguafiestas y con ello se da por escamoteado el problema". La soledad afectiva es inherente a las personas sin hogar; "parece que la gente de la calle, sobretodo son personas que nunca han llegado a casarse" y con esa lejanía que poseen los datos, algo tan terrible como el sihogarismo entra a formar parte de estudios. Pisos tutelados, alojamientos fijos en los que convivir con mascotas, edificios rehabilitados para acoger ilimitadamente y no solo en esporádicas pernoctaciones, son algunas de las posibles opciones. No parchear. No solamente diagnosticar sobre la tipología ETHOS (European Typology Homelessness); porque vivir en la calle es tiritar, temer, sumirte en la decrepitud e insalubridad. Sin techo, sin vivienda segura el ser humano muere mil veces al día. "Andrea Broston, hija del productor que ha pasado toda la vida en España, describe: Cuando era muy pequeña me llevaba un chófer al colegio, donde todos los niños querían ser como yo, hacerse fotos con las estrellas de cine, poder ira ver los rodajes. Todos querían ser mis amigos, incluso los niños de los apellidos más relevantes socialmente que compartían el colegio conmigo. Pero, en muy poco tiempo, las cosas se torcieron, los socios de mi padre le abandonaron de manera desconsiderada, le dejaron tirado a su suerte, todo se vino abajo. Pude notarlo hasta en el trato que recibía de los otros niños, en el colegio. Había dejado de ser la hija del millonario productor de las estrellas" (testimonio personal en el año 2000 recogido en el libro "Del imperio al 600. Historias inéditas de los años 60", M. Espín).

La diferente vara de medir arrastra al desarraigo a personas que repentinamente son engullidas por la pobreza sin hogar de facto al que agarrase para luchar por retomar la rueda social. "Con la paradoja añadida de que muchos de los individuos que tienen su dinero en Suiza y otros grandes financieros que no pagan impuestos, son beneficiarios, en igualdad de condiciones que un esforzado jornalero, de un sistema que no han contribuido a financiar", ( "Pacto de silencio. El saqueo de España II. La herencia socialista que Aznar oculta", J. Díaz Herrera, I. Durán). El veinte de febrero, por décima vez, las Naciones Unidas celebran el Día Mundial de la Justicia Social.

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