29 de agosto de 2019
29.08.2019

Pujol, el destructor

29.08.2019 | 20:28
Pujol, el destructor

Era agosto de 1995, hacía poco que se habían celebrado las elecciones municipales y autonómicas, donde mi padre se presentaba por Unió Valenciana (UV) a president de la Generalitat. Ganó el partido popular de Eduardo Zaplana (PP), pero no consiguió la mayoría absoluta, necesitando el apoyo de UV para gobernar. Había habido una negociación dura, donde UV exigía la Conselleria de educación y cultura, y la de agricultura y medio ambiente, además de la presidencia de las cortes. Pero finalmente el PP no permitió que educación y cultura pasara a manos de UV. Yo le pregunte por qué no cedió Zaplana y me contó la historia que me abriría los ojos para siempre. Resulta que siendo diputado nacional en una ocasión «coincidió» con el president de la Generalitat catalana, Jordi Pujol. Este tipo -me comentaba-, estudió bajo la influencia alemana en un colegio nazi, con el adoctrinamiento que eso supone, -nunca fue de fiar para mi padre- ya que decía que fue rechazado y tachado como corrupto por uno de los catalanes más respetados de la transición como fue Josep Tarradellas.
Pujol en aquel cruce de caminos con mi padre, intento persuadirlo con ser «socio político» y realizar conjuntamente una academia única de las lenguas catalanas con fondos ilimitados y le dijo «tendrás un cheque en blanco para su desarrollo». A lo que mi padre le contestó que su proposición le recordaba mucho a lo que decía Hitler sobre Austria «si hablan alemán, es que son alemanes» y añadió que «no hay suficiente dinero en el mundo para comprar la identidad del pueblo valenciano, ni mi lealtad hacia él». Jordi Pujol le contestó «si no lo hago contigo, lo haré sin ti». Evidentemente se acabó la breve conversación y cada uno se fue por su lado.
Mi padre me explicó que desde el inició de la democracia Jordi Pujol había intentado comprar voluntades para conseguir la subyugación tanto del idioma valenciano, como de la cultura y el territorio de la comunidad valenciana, para formar un único país ajeno a España. Me recitó una serie de nombres de políticos y pseudointelectuales «valencianos» que cedieron ante las intenciones de Pujol personas como Eliseo Climent, Joan Fuster o Raimon, padres del pancatalanismo en Valencia, creadores de Escola Valenciana y Acció Cultural del País Valencià entidades que abanderan el catalanismo en Valencia y continúan recibiendo ingentes cantidades de dinero, tanto de la Generalitat catalana como de la valenciana y del Ayuntamiento de Valencia.
Yo le pregunte, como era posible que un solo hombre tuviera tanto poder y él me explico que Jordi Pujol había sido parte en la creación de la España desde 1975 y que todos los presidentes empezando por Adolfo Suarez y pasando por Felipe González habían cedido a parte o a mucho de lo reclamado por Pujol, lo que le hizo cada vez más poderoso, decía que era alguien intocable, como demostraría el escándalo del Banco Catalán, del que estando en quiebra se repartió 516 millones de pesetas en dividendos y nunca fue condenado.
Mi padre estaba convencido que Pujol continuaría en sus pretensiones imperialistas y que había que frenarlo como fuera. Al año siguiente mi padre, el fundador de UV y president de les Corts, moría de un infarto en las cortes valencianas. En las elecciones generales de 1996, Jordi Pujol firmaría «el pacto del Majestic» con José Mª Aznar, dándole su apoyo a cambio de la presidencia de España. Poco después se crearía la AVL (Academia Valenciana de la Llengua) cuyo dictamen fue que el valenciano y el catalán eran dos denominaciones para una única lengua. Los valencianos fuimos moneda de cambio en ese pacto. El inventor de la «conciencia catalana» Jordi Pujol está siendo investigado por «crimen organizado» y ya son más de 300 millones de Euros los que cuentan que ha robado, parte del dinero ha sido destinado a comprar voluntades para la construcción de los inexistentes «Países Catalanes» durante los últimos 44 años. Da asco pensar que a manos de gentuza como Pujol se han construido los cimientos de la España actual. Jordi Pujol ha sido el artífice del actual genocidio cultural que estamos sufriendo en tierras valencianas, un verdadero traidor a España y a su Cataluña, pero no ha sido el único, él mismo declaraba que «tiraría de la manta» si lo meten en prisión.
¡Increíble!, que un «enano corrupto» como lo describió el Sr. Tarradellas, amenace con destruir a todo un Estado.

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