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La novela ‘inat’ de Cutillas

El escritor vuelve a la novela tras el éxito de ‘El diablo tras el jardín’, con ‘La vida en falso’, donde narra una historia de amor autodestructivo de oficina, que desprende buena literatura, con referencias declaradas a Zweig, Nobokov, Benedetti y Faulkner.

La novela ‘inat’ de Cutillas

‘Inat’ es un vocablo serbio sin traducción al castellano, como escribe Ginés S. Cutillas en La vida en falso (Tres hermanas). La palabra significa «actuar conscientemente de la forma que más nos perjudica y, sin embargo, no poder dejar de hacerlo», una situación pareja al del protagonista de la novela. Un ejercicio de estilo, porque es una larga carta dirigida a una hipotética mujer que se llama H. «Eligo H. porque la ‘h’ es muda y no contesta», cuenta el escritor. Una historia que el mismo Cutillas admite inspirada en Carta de una desconocida de Stefan Zweig, Lolita de Vladimir Nobokov y La tregua de Mario Benedetti.

«La base está en la Carta de una desconocida, el personaje incómodo es de Lolita y de La tregua me interesó la forma como está escrita, ese diario de un hombre a punto de jubilarse que se enamora de su compañera de trabajo. Para mí la oficina es un ecosistema maravilloso porque todo el mundo está representado», sostiene Cutillas para construir su «amor de oficina» de La vida en falso.

Ese «sátiro» aspirante a escritor que emigra al sur en busca de tiempo para terminar su primera novela en medio de una crisis sentimental, cae en la autodestrucción por miedo de la ruptura. «Sí, el camino de la autodestrucción es la base de la novela. Ahí empieza la literatura, porque si el hombre hubiera cortado con la mujer no hubiera habido novela». A través de los amores de oficina del protagonista pasan la mayoría de estereotipos de mujer, «salvando las distancias, como lo hizo el Arcipreste de Hita con El Libro del Buen Amor, donde retrata la sociedad de su época», explica. Un argumento que lo llevó a colocar el escenario en una ciudad de provincias del sur, «porque los códigos son distintos en el norte, mucho más pragmático que el sur, donde aún se alargan las relaciones por el qué dirán».

Pero la novela huye de la misoginia, como se demostró la semana pasada, donde una cuarentena de mujeres de un club de lectura en València entendieron el artefacto literario.

Cuando se le pregunta si es más sencillo escribir desde el dolor, contesta que esa es la clave, «porque el título de trabajo de la novela fue ‘el dolor y la nada’» y recuerda que una vez le preguntaron a William Faulkner que eligiera entre el dolor y la nada para escribir y dijo que el dolor. «Las grandes novelas de amor crecen desde el dolor. Escribimos dramas». Aunque en las páginas también habla de la memoria. «El presente no tiene emociones, pero tú puedes crear emociones a partir del pasado», como hizo en El diablo tras el jardín (Pre-Textos, 2021), la novela sobre su Cabanyal que lo catapultó a la primera línea de la literatura.

La vida en falso está escrita justo después del El diablo tras el jardín, «que fue la novela donde mejor me lo ha pasado escribiendo, porque la gente que crecimos con dos canales de televisión y sin internet hemos explotado la imaginación. Además, el Cabanyal necesitaba una novela». Esta nueva historia de Cutillas no tiene nada que ver con El diablo tras el jardín porque «intento evolucionar como escritor, investigar el lenguaje y la forma». Como buen lector, crítico y profesor de escritores pretende ser un autor sin etiquetas. Le interesa hibridar los géneros, como ese tipo de novela en marcha de Millás que junta literatura y vida, y sobre todo «estirar la literatura y confundirla con la realidad». En esa hibridación de géneros «ahora estoy con una novela en marcha porque quiero estirar la literatura y confundirla con la realidad».

El ‘inat’ literario de Cutillas sigue atrapando desde la primera página.

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