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Un final cruel bajo sospecha

No todas las derrotas saben igual. Muchos de los que asistimos el sábado al Suñer abandonamos el estadio apesadumbrados. Más que por nuestras aspiraciones de asistir el próximo año a partidos de Segunda B, por la crueldad que el fútbol había preparado a una plantilla de jugadores de la UD Alzira que han hecho todo lo que estaba en sus manos para recibir un premio, el galardón que supone el ascenso de categoría. No lo consiguieron por un gol (que buen jugador es Mustafá) en el minuto 122. Sin embargo, mucho antes había comenzado el desastre. El penalti de Onrubia acabó con la injusta expulsión de Valiente. El árbitro no supo corregir su error y dejó al Alzira (que ya estaba muy mermado físicamente) con un hombre menos. Además, durante el descanso de la media parte, el mismo colegiado ordenó que no se activara el reloj electrónico y después añadió tiempo extra en exceso, permitiendo al San Roque de Lepe sumar la victoria. Da que pensar. Los jugadores del Alzira demostraron una vez más (quizá por orden de su técnico) su nobleza y no recurrieron a la pérdida de tiempo, al juego sucio o a las artimañas que emprenden cientos de equipos cuando se ven cerca de la victoria y no están dispuestos a dejarla escapar. Incluso en eso (en «fair play») han sido ejemplares este año. Por todo ello, enhorabuena y gracias por una campaña histórica.

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