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Una empresa de Carlet inventa un sistema para evitar golpes de calor a la fruta

La técnica refrigera las plantas con nebulizadores que logran bajar en más de 14 grados la temperatura de los cultivos

La situación de extrema sequía que están viviendo los campos debido a la falta de lluvia está provocando que los cultivos, tanto cítricos como frutales y hortalizas, sufran un estrés hídrico porque las altas temperaturas impiden un buen desarrollo vegetativo. Para intentar contrarrestar estos golpes de calor, la empresa de Carlet Control de Heladas ha diseñado, con el mismo sistema que utiliza para evitar que las bajas temperaturas dañen los cultivos, un nuevo método de refrigeración de las plantas.

Se trata de un mecanismo que se monta y se optimiza a cada cultivo, dependiendo de si se puede o no mojar la planta.

Para ello, se utilizan nebulizadores de bajo caudal limitados a ocho litros por hora para que la aplicación no sea constante y entre pulso y pulso evaporar todo el líquido elemento, ya que la refrigeración se obtiene al evaporar el agua.

Cada gramo que se vaporiza absorbe unas 590 calorías y cada grado que sube el agua absorbe una caloría. Al lado se pone un girador de gota muy gorda para que evapore muy poca agua y ésta llegue al cultivo. Se pretende evaporarla encima de la planta para que el calor de ésta sufre sea eliminado mediante la evaporación. La aplicación no debe de ser constante para no saturar de humedad la atmósfera y que deje de evaporar y de absorber calor.

Con este sistema mixto de control de heladas y refrigeración de bajo coste se consigue que en un día de mucho calor se bajen más de 30 grados la temperatura del suelo y más de 14 el cultivo. Así se logra que no se bloquee el cultivo por el calor ya que a 28 grados sucede esto, creando una atmósfera primaveral para el mejor desarrollo del cultivo.

Premio a la innovación

La empresa carletina ha recibido un premio a la innovación en la edición de los premios «El Suplemento» 2014. El gerente, Carlos Arenes, recogió este reconocimiento a la innovación.

El mencionado sistema lleva implantado un par de años, principalmente en la Ribera, y los resultados hasta el momento son muy buenos, ya que consigue el ahorro de agua en más de un 80% frente a otros métodos y una excelente eficacia ante las bajas temperaturas.

Se trata de un sistema de fácil aplicación basado en microaspersores con pulsadores que acumulan agua hasta el punto de tensión y la liberan en un diámetro de 10 metros. «El coste de funcionamiento es de tan solo un euro por hectárea, al que hay que sumar los 2.600 euros por hectárea para su instalación», explica.

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