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Experimentar también es una fiesta

La falla Blasco Ibáñez de Carlet saca hoy a la calle un monumento innovador construido por un equipo de arquitectos con madera reciclada y en el que han participado miembros de la comisión

Experimentar también es una fiesta

Experimentar también es una fiesta

La comisión Avinguda Blasco Ibáñez de Carlet ha apostado este año por una falla experimental que, de la mano del grupo de arquitectos Crearqció, recorrerá hoy las calles de la localidad, arrastrada por falleros y artistas, hasta llegar al emplazamiento en que podrá ser contemplada hasta la noche de San José. Se trata de un monumento construido con maderas recicladas que lleva por lema «Desbocats? amb tots vosaltres» y que representa a través de siete caballos a cada una de las comisiones de Carlet para dibujar una reflexión sobre el mundo fallero.

Con todo, el monumento representa la última etapa de un proyecto innovador mucho más amplio en el que se han programado actividades de participación para los falleros que, durante seis meses, y a través de diferentes sesiones de debate y en el taller, han decidido y construido parte de esta falla experimental, según ha explicado Adrià Solbes, del colectivo Crearqció, mientras detallaba que se trata de un proceso de creación en el que ha participado un colectivo de sociólogos y politólogos, Sociograma, «que ha permitido comprender mejor el funcionamiento interno de la falla y enfocar las dinámicas para que el monumento responda a la perspectiva de los falleros».

Este grupo de jóvenes arquitectos, que tiene el taller en Carlet, plantearon el proyecto a la comisión Blasco Ibáñez que decidió apostar por él y, tras varios meses de un trabajo conjunto, hoy saldrá a la calle el resultado. «Crearqció ha desarrollado una falla lineal que incluye grande e infantil, abandonando la centralidad y la dualidad a la que estamos acostumbrados. Un momento que trata de eliminar barreras que lo separan de la fiesta y recuperar los espacios de participación fallera», destacan desde el colectivo, al tiempo que detallan que la falla está conformada por siete caballos que representan a las fallas de Carlet, sobre un lienzo de pueblo de madera donde aparecen imágenes creadas por los propios falleros. «Un trabajo de artesanía en madera reciclada, que no olvida en ningún momento la crítica», incide los promotores del proyecto, en el que se ha utilizado cerca de una tonelada de madera.

La cabalgata de traslado de la falla sorprenderá hoy a muchos vecinos. «Puede ser que para algunos acabe el día 19 en fuego y cenizas, pero seguro que para otros quedará por muchos años en el recuerdo», afirma Jaume Puchalt, vicepresidente responsable del monumento en la falla. «Se trata de una apuesta por una nueva idea de las fallas, donde el monumento se recupera como eje central de las fiestas, un proyecto que se engloba dentro del grupo de Falles I+E (innovadora y experimental), del que ya forman parte 8 fallas y que por primera vez en 2015 ha traspasado las fronteras de la ciudad de Valencia para llegar a otros pueblos».

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