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Un alcireño entusiasta

Emotiva despedida a un emprendedor brillante y ejemplar El perfil empresarial, festivo y solidario de Alfredo Peretó siempre será recordado

Alfredo Peretó, rodeado de colaboradores, junto a las monjas del asilo Teresa Jornet.

Alfredo Peretó, rodeado de colaboradores, junto a las monjas del asilo Teresa Jornet. archivo alfonso rovira

Nuestro amigo Alfredo Peretó Comins recibió cristiana sepultura en la mañana del pasado martes en el camposanto de la ciudad donde nació y a la que tanto quiso. Muy por encima de las muchas cualidades que atesoraba, deberíamos resaltar su humanidad, que conservó siempre, prueba inequívoca de su humildad y sabiduría. Es lo más preciado que cabe encontrar en una persona. Todos le reconocíamos esa virtud. También lo hizo en su día Eusebio Leal, en la universidad de Alicante, durante su investidura como doctor honoris causa. Corría el año 2011. En aquel dircurso también recordaba su visita a Alzira cuando Peretó era presidente de la falla de la «Placeta» en 1978, «bajo el fuego de esta bella tierra, donde parece que lo más importante era ver el cielo iluminado con la pirotecnia para saborear las bellezas de Valencia».

Peretó, además de ser una de las personas que más ha participado en las fiestas de su pueblo, tuvo una intensa vida profesional. Fue consejero y accionista del grupo de empresas Martínez Cano. Presidente y cofundador de la Feria de Medio Ambiente del Mediterráneo, Ecofira; un certamen del que él mismo empulsó hasta alcanzar su prestigo nacional. Estuvo muy vinculado, desde su creación, al Instituto Valenciano de la Empresa Familiar, además de ser miembro de la Cámara de Comercio y promotor de la Asociación Empresarial de Alzira, en la que desarrolló múltiples tareas de relaciones institucionales dado su perfil afable y conciliador. Era muy partidario del asociacionismo. En su participación en la política, fue concejal de UCD durante la primera legislatura democrática en el consistorio alcireño.

Desplegó un gran entusiasmo en la realización de obras sociales. Hace una década formó un equipo humano, que presidió, para crear la Asociación Instructiva Ancianos Santa Teresa Jornet, con el objetivo de ayudar a las monjitas y ancianos de la querida casa de caridad ubicada de la Avenida Luis Suñer, que sigue funcionando ahora bajo la presidencia de Juan Grau. La foto que acompañamos es del día de la fundación.

La iglesia de Santa Catalina de Alzira albergó la misa de «corpore insepulto» que ofició el párroco Enrique Masiá, quien en la homilía dirigida a los fieles, familiares y amigos que llenaban por completo las naves del templo para dar el último adiós a una persona muy querida, manifestó que Alfredo siempre había sido un «militante católico de primera línea». El sacerdote recordó que había colaborado intensamente en la formación, allá por el año 1959, de los Cursillistas de Cristiandad y que fue fundador de la Hermandad de Cristo Crucificado en la Agonía de la Semana Santa alcireña. Por ello, el encargado de dar lectura a la epístola correspondiente fue Salvador Ausina, gran amigo del finado.

Otro momemnto muy emotivo llegó cuando una de las cinco hijas de Alfredo Peretó, hizo uso de la palabra. Al alcanzar el micrófono, Begoña Peretó anuncióque iba a hablar en nombre de su padre para expresar lo que a él le hubiera gustado decirles personalmente. Aseguró que su padre había tenido «una vida plena, completa y satisfactoria». Y añadió: «No os preocupéis, porque ya tengo pensados nuevos proyectos que desarrollar mientras paseo el escudo de mi falla, que llevo en mi chaqueta, y una vista privilegiada para ver cualquier partido de fútbol. Sólo puedo dar las gracias por la vida que he tenido; por mis maravillosas hijas, que tantas alegrías me han dado». Y para finalizar instó a sus amigos y familiares a «continuar el legado que hemos creado juntos, haciendo empresa, fiesta y lo más importante, la familia; porque este ha sido nuestro pilar».

El último mensaje fue para Pepa, su esposa: «No tengas prisa por venir, todavía te queda trabajo por realizar y nietos por cuidar, y yo aquí, siempre te esperaré».

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