12 de marzo de 2020
12.03.2020

El alcalde apela a la responsabilidad de las fallas en el uso de los casales

La posibilidad de suspender las fiesta planea en la asamblea informativa con los presidentes - Gómez confirma que el ayuntamiento no autorizará ningún festejo y aboga por no tomar una decisión precipitada

11.03.2020 | 23:28
La asamblea de presidentes contó anoche con una gran afluencia.

El alcalde de Alzira, Diego Gómez, apeló anoche a la «responsabilidad y colaboración» de todas las comisiones respecto de la actividad que puedan registrar los casales en los próximos días tras decretarse el aplazamiento de las Fallas y dejó claro que, con la amenaza del coronavirus, el ayuntamiento no va a autorizar ninguna fiesta ni celebración con música o que represente ocupación de vía pública. Gómez realizó estas declaraciones en la asamblea informativa celebrada en el salón de plenos con una amplia representación de las comisiones alcireñas y, preguntado sobre la posibilidad de celebrar reuniones o incluso alguna comida, insistió en apelar a la responsabilidad de los presidentes. El alcalde no dudó en señalar que se trata de una situación excepcional y que procede acatar «rigurosamente» la orden de suspensión ya que, incidió, «está en juego vuestra salud, la nuestra y la de todos los alcireños».

La posibilidad de que el aplazamiento anunciado el martes por el presidente de la Generalitat se convierta en una suspensión definitiva de las Fallas sobrevoló la asamblea, especialmente tras conocerse que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado el brote del coronavirus pandemia global. El expresidente de la JLF Juanjo Dolz alertó de que, en estas situaciones, el período de garantía mínimo es de seis meses, por lo que señaló que los presidentes deberán empezar a valorar que las fallas de 2020 «se han acabado y hay que empezar a pensar en las de 2021». Otras voces abogaron por tomar cuanto antes la decisión de plantar o no las fallas al considerar que no se puede mantener esta incertidumbre por mucho tiempo mientras hubo presidentes que alertaron del problema que puede suponer un año en blanco para los artistas falleros.

El alcalde de Alzira defendió que, hasta ahora, no se ha hablado de suspensión, sólo de aplazamiento, y si bien admitió que las fallas tendrán que contemplar todos los escenarios, aconsejó a los presidentes que no se precipitaran en tomar una decisión. En este sentido, emplazó primero a escuchar la opinión de los falleros de a pié y también a ver qué decisiones toman otras juntas locales. Por otra parte, el concejal de Fiestas, Xavier Pérez, valoró como precipitada la propuesta del alcalde de València, Joan Ribó, de celebrar las Fallas del 15 al 19 de julio ya que, según dijo, «nadie sabe como va evolucionar la pandemia». En el mismo sentido se pronunció el presidente de la Junta Local Fallera, Jaume Bohigues, que siguió la asamblea junto a su directiva desde las butacas del salón de plenos.

Diego Gómez, por su parte, defendió que en el caso de que las comisiones de Alzira decidan mantener la celebración de las fiestas habrá que buscar la fecha que más convenga y valorar los efectos de que se puedan solapar con otras celebraciones. En el caso del mes de julio, con las fiestas patronales de Sant Bernat.

Tras la decisión de aplazar las Fallas que el presidente de la Generalitat anunció el martes por la noche, el gobierno municipal convocó a primera hora de la mañana de ayer una reunión del gabinete de seguridad y, acto seguido, se reunió con la Junta Local Fallera, a la que expuso el alcance de la suspensión -se dejaban sin efecto todas las autorizaciones concedidas para el montaje de carpas, fiestas en la calle o actividades pirotécnicas-, al tiempo que recababa las preocupaciones que esta situación genera en las comisiones. Acto seguido citaba a los presidentes de falla a una asamblea por la tarde.

El alcalde introdujo la reunión subrayando que el aplazamiento es una «medida preventiva de responsabilidad pública» y que la salud de los ciudadanos «está por encima de cualquier otra actuación». Por ello apeló a la responsabilidad de comisiones y ciudadanos «para superar esta complicada situación lo más pronto posible».

Diego Gómez ofreció la colaboración del ayuntamiento para buscar naves en las que se puedan guardar los monumentos falleros de forma temporal -planteó formalizar un alquiler, aunque señaló que un empresario había ofrecido un recinto- y comentó que las ayudas a otros colectivos como los artistas falleros o las pirotecnias corresponde arbitrarlas a la Administración autonómica.

El alcalde admitió que el aplazamiento de las Fallas representa «un crack económico para Alzira» y si bien señaló que las comisiones, una vez se levante la situación de riesgo, tienen autonomía para decidir si plantan las fallas o no, instó a no tomar una decisión de forma precipitada.

Jaume Bohigues, a preguntas de una comisión que planteaba cuándo se podía empezar a valorar este aspecto, ofreció celebrar hoy mismo otra asamblea.

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