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La JLF de Alzira supera sin daños el ciberataque sufrido hace 9 meses

El precedente más próximo a la acción del «hacker» en Carcaixent también quedó como una «anécdota»

La JLF de Alzira supera sin daños el ciberataque sufrido hace 9 meses

La JLF de Alzira supera sin daños el ciberataque sufrido hace 9 meses

El ataque cibernético fue diferente al sufrido por el Ayutamiento de Carcaixent, pero también se pudo salvar «con un coste mínimo» y sirvió para sellar agujeros de seguridad en la red con el objetivo último de evitar que se pueda volver a producir. El secuestro de uno de los servidores de la Junta Local Fallera de Alzira a principios de año representa el precedente conocido más próximo al ciberataque sufrido la semana pasada por el Ayuntamiento de Carcaixent. «Afortunadamente quedó en un anédocta», recordaba ayer el vicepresidente de Nuevas Tecnologías, Redes Sociales y Comunicación, Vicente Enguix, mientras señalaba que gracias a las copias de seguridad que se conservaban se pudo restaurar la información sin tener que abonar los 0,08 bitcoins -650 euros al cambio en aquel momento- que reclamaba el «hacker». «Como consecuencia del ataque un informático verificó toda la red y la blindó para evitar que vuelva a pasar», incidió.

Si el pirata informático que atacó el sistema del Ayuntamiento de Carcaixent encriptó la información para evitar que los funcionarios tuvieran acceso -paralizó la actividad durante toda una mañana- y amenazaba con subir el precio del rescate en la medida que el consistorio se demorara en hacerlo efectivo, en el caso de la JLF el ataque vació el servidor que albergaba la base de datos del programa de recompensas y exigió el pago de una cantidad moderada en el plazo de diez días para no hacer uso de la información secuestrada.

Tanto el Ayuntamiento de Carcaixent como la JLF se negaron a pagar un rescate por la información y aprovecharon las copias de seguridad para restaurar el sistema. «No perdimos nada y no hay ninguna falla que haya echado de menos ni una coma, no hemos recibido ninguna queja», comentó Enguix, que indicó que el único estorbo que supuso el ataque fue el trabajo de comprobación de listados realizado por la delegación de recompensas.

Enguix recordó que nada más asumir el área de Nuevas Tecnologías de la JLF separó la web, el programa de recompensas y los correos electrónicos, que antes se encontraban en un mismo servidor, lo que evitó daños mayores por la acción del pirata informático -«si hubiera estado junto se hubiera ido todo al trastre», comentó-, si bien este incidente registrado en enero, coincidiendo con la borrasca Gloria, propició que se establecieran nuevos filtros de seguridad -especialmente en las contraseñas que utilizan la fallas para acceder- y se arbitrata un sistema automático para realizar copias de seguridad todos los meses, cuando anteriormente se realizaban de forma más esporádica.

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