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El IBI baja en Carlet en diez años mientras se triplica en Beneixida

La recaudación por la contribución alcanza en la Ribera 102 millones de euros en el último ejercicio, lo que supone un incremento del 27,47 % respecto de los 80 ingresados en 2010

Uno de los principales accesos de Carlet desde la CV-50, en una imagen de archivo. | VICENT M. PASTOR

Los ayuntamientos de la comarca han incrementado, a lo largo de los últimos diez años, su recaudación por el Impuesto de Bienes Inmuebles. Todos, salvo uno. El de Carlet rompe la tendencia ya que ingresó en 2020 menos dinero que en 2010. En el otro lado de la balanza, Beneixida recibió el año pasado una retribución un 206 % mayor que la percibida en el periodo indicado, es decir, la ha triplicado.

El IBI es una de las principales herramientas de recaudación que tienen los municipios para poder financiar servicios básicos que garanticen el correcto funcionamiento de las ciudades o inversiones en infraestructuras. El crecimiento de las localidades y de sus necesidades, así como el encarecimiento del coste de productos y prestaciones, ha llevado a los consistorios a engrosar sus ingresos con el paso de los años. De hecho, la tendencia al alza se mantiene si se comparan los dos últimos ejercicios completos, 2019 y 2020, a diferencia de lo que ocurre en el conjunto de la Comunitat.

El caso de Beneixida es el más significativo, ya que ha experimentado un crecimiento de un 206,44 % con respecto a la cuantía ingresada por el IBI en diez años. Según los datos de la Dirección General del Catastro, el consistorio recaudó 113.116 euros en 2010 mientras que en 2020 la recaudación llegó hasta los 346.635. El triple. También es relevante, aunque por lo contrario, el de Carlet, donde la cifra ha caído entre los dos periodos analizados. El ayuntamiento recibió el pasado ejercicio un 7,3 % menos que una década atrás, al pasar de los cuatro millones a los 3,7.

El de Beneixida no es el único consistorio en el que el crecimiento supone, al menos, duplicar la cantidad recaudado una década atrás. Por ejemplo, es el caso de Carcaixent. En 2010, el consistorio ingresó 3,78 millones de euros mientras que el pasado 2020 los impuestos de inmuebles, tanto urbanos como rústicos, se situó en 7,66. El aumento es incluso mayor en l’Énova, donde el ayuntamiento ha pasado de recaudar 138.515 euros a 322.972 en diez años, lo que supone un crecimiento del 133,16 %. También multiplica por dos sus ingresos Tous, que pasó de 98.490 a 212.488 en el periodo analizado. Con todo, la localidad tiene la peculiaridad de albergar una presa hidráulica, lo que le permite cubrir las necesidades de sus vecinos sin requerir de ellos una recaudación mayor.

Aumento más suave en Benifaió

De las principales ciudades de la comarca, más allá de Carcaixent, ya mencionada, la que ha experimentado un mayor crecimiento en su recaudación en los últimos diez años es Cullera. El consistorio de la localidad costera recaudó un 42,3 % más el pasado ejercicio que en 2010. Concretamente, el IBI repercutió 15,7 millones a sus ingresos en 2020 frente a los 11 de 2010.

El crecimiento ha sido más suave en Alzira o Algemesí. En la capital de la Ribera Alta, la recaudación a través del IBI ha aumentado un 14,7 % a lo largo de la pasada década hasta alcanzar los 13,2 millones del último ejercicio cerrado. Las cuentas de 2010 elevaron los ingresos por este impuesto a 11,5 millones. Los recursos de Algmesí crecieron un 14 %, desde los 5,6 hasta los 6,4 de 2020.

El incremento registrado en Sueca es el menor de las principales ciudades de la comarca. La variación entre 2010 y 2020 supone un 8 %. En el primero de estos años, el consistorio recaudó 9,2 millones mientras que en el segundo la cifra creció hasta los 9,9. El de Sueca es uno de los crecimientos más suaves, aunque hay otros menos pronunciados. En Benifaió, los ingresos solo han crecido un 3,3 % mientras que en Cotes el aumento es del 3,4 %.

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