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Debutar en el sector sanitario en plena pandemia curte a los jóvenes

«Es una herramienta que no se aprende, se vive», defienden

Una enfermera preparándose 
para entrar a atender a un 
paciente.  LEVANTE-EMV

Una enfermera preparándose para entrar a atender a un paciente. LEVANTE-EMV

Cuando luchaban por sacar la nota desorbitada que exigen los grados del sector sanitario, ninguna imaginaba cómo iba a ser su primera experiencia laboral. Entre sus sueños con bata no contaban con la EPI, la incertidumbre, el miedo constante y la sobrecarga de un sistema sanitario que, hasta entonces, parecía funcionar y aguantar viento y marea.

El viento trajo consigo tormenta y estas enfermeras han aterrizado en plena catarsis. En una crisis sanitaria extrema. Las enfermeras son la auténtica primera línea de la pandemia, se dedican día y noche a luchar contra la deshumanización del paciente aunque para los altos cargos sigan siendo números.

Sara Tudela, enfermera de la cuarta planta del Hospital Universitario de La Ribera, cuenta la dificultad de una situación -que no le viene de nuevo porque previamente fue auxiliar- a la que se le suma la complejidad de ser novata y el incremento de riesgo de contagio. Como enfermeras, son un puente salvavidas para los pacientes, sobre todo, en esta situación tan extrema. Por ello, la profesional se reafirma en su trabajo, «al que le gusta solo tiene que armarse de paciencia».

Tudela explica que una de las mayores dificultades es la incertidumbre de la pandemia, que se suma a la habitual en el desempeño de una nueva función. «Cuando empiezas, tienes que ir con mil ojos por si te pinchas ya que algunos pacientes pueden contagiar diversas enfermedades». Ahora, el riesgo de contagio incrementa desmesuradamente con el virus.

Una parte fundamental del trabajo de estas sanitarias es el factor humano. Las personas mayores son los más afectados por la pandemia, y no solo por sus síntomas. «No entienden», Sara Tudela, advierte de la exigencia en saber cómo atenderles en un momento de incomprensión absoluta, «cuando la televisión decía hoy blanco y mañana negro». Ella misma rememora cuando, mientras realizaba extracciones, un señor mayor le contó que su hijo, conviviente, había dado positivo. «Él estaba paseándose por el centro de salud. El pobre hombre no sabía nada», relata.

Paula Sempere, enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de La Ribera, declara que su experiencia le ha enseñado que la UCI es un trabajo en equipo constante en el que médicos, auxiliares, enfermeras y celadores forman un todo. Expresa que como joven recién graduada y contratada, nunca se ha sentido sola, está «respaldada en todo momento» y asegura que el covid ha fomentado el compañerismo. Sempere relata las constantes labores de organización y apoyo previas a entrar en boxes y tratar a los pacientes. La enfermera comenta que esto le ha facilitado el comienzo en su carrera laboral, «si le pasaba algo a un paciente, tenías a todo tu equipo al lado».

La enfermera de UCI también siente esa barrera en el camino de la empatía y trato al paciente. «Cuando estás con el equipo de protección individual (EPI) en el box, te agobias tanto que informar a la persona de qué le va a pasar es más arduo». Otra enfermera recién llegada al hospital, narra que esta situación de ahogo es la única que conoce y afirma: «Ahora ya casi ni siente pandemia, es normal pasar calor, ir con los EPIs y mascarillas». La OMS define la enfermería como «la práctica consciente de las relaciones humanas». Ellas son el futuro de la profesión y la pandemia es una prueba de fuego.

La Facultad de Medicina de Valencia lleva desde el inicio de la pandemia sin ofrecer prácticas a los futuros médicos. Esto ha afectado a los centros de La Ribera, ya que la mayoría de personal médico en prácticas venían de la Universidad de Valencia (UV).

Los alumnos de medicina que se encuentran en 3º, 4º o 5º han perdido prácticas fundamentales para su formación. En el segundo cuatrimestre de 3º, les correspondían 4 semanas, perdidas, de prácticas. En el primer cuatrimestre de 4º, mes y medio de una especialidad a escoger y 3 semanas, cada una diferente, con un total de 3 especialidades. En el segundo cuatrimestre, mes y medio de otra especialidad y cuatro semanas de 4 más. Sin embargo, todavía no han podido realizar ningunas. Es muy común tomar la decisión de tu futura especialidad durante las prácticas.

Una alumna de medicina narra que en la mayoría de las universidades de España, en enero, empezaron a distribuir a los alumnos en determinados grupos para que no se acumularan tantos en una consulta y pudieran hacer prácticas. Cuando se empezó con la vacunación y se incluyó a los alumnos de medicina como sanitarios y se les vacunó, también la UV perdió la oportunidad.

«Hay prácticas que solo se pueden hacer en clase. Carecemos de la práctica, no hemos aprendido la formación necesaria», cuenta la estudiante. Comparada con otras universidades, «se nota». «Vamos retrasados en cosas básicas», asegura. Los futuros doctores y doctoras no han vivido la experiencia en la que pronto aterrizarán. Y sin formación, podrían estrellarse.

La Universidad de Medicina de Valencia no ofrece prácticas

La facultad es la principal fuente de estudiantes en el Hospital de La Ribera

Emma Sanchis. Alzira

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