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Tres cambios de alcaldías fortalecen el poder político del PSPV en la Ribera

Bono volverá a presidir la corporación como independiente tras su expulsión del PSOE

Bono se dirige al público en la investidura de junio de 2019 tras favorecer la elección de Roig. | PASCUAL FANDOS

El relevo pactado en tres alcaldías de la Ribera Alta en el horizonte de cinco meses modificará ligeramente el mapa político de la comarca para ampliar la hegemonía del PSPV, que sumará dos nuevos munícipes, en detrimento de Compromís, que cederá el bastón de mando en tres ayuntamientos. El cambio en Carlet, donde Maria Josep Ortega debe entregar la presidencia de la corporación a la socialista Lola Navarro, ya tiene fecha, será el viernes 15 de octubre, aunque podría no ser el primero de este ciclo una vez superado el ecuador del mandato. El alcalde de Catadau, Héctor Roig (Compromís), tiene previsto formalizar su renuncia al cargo mañana jueves para facilitar la investidura del líder del grupo independiente IPC, Manolo Bono, que será el encargado de convocar el pleno que formalice su designación como primera autoridad local.

Bono fue expulsado del PSPV cuando se disponía a repetir como candidato en las elecciones de mayo de 2019 al trascender que, en su etapa como alcalde de Catadau, había firmado una petición de beneficios penitenciarios para un condenado por apuñalar a su mujer ante la hija común. Bono aclaró que condenaba la agresión machista y que su escrito únicamente pretendía ayudar a los padres del agresor, que fue condenado a algo más de siete años de càrcel.

Mejor resultados que en 2015

Su alegato de poco sirvió ante el revuelo mediático y, fuera ya del PSOE, contó con el apoyo de los integrantes de la lista para concurrir bajo las siglas de Independents per Catadau (IPC) -el PSPV no formalizó finalmente una candidatura-, agrupación con la que logró mejorar los resultados de los comicios de 2015 al empatar a cuatro escaños con el PP.

Las negociaciones para reeditar el pacto del mandato anterior con Compromís no prosperaron con la presión añadida de tener todos los focos puestos en el posible acuerdo. Además, Bono quería hacer valer el mayor peso de su grupo para ampliar el período que le correspondía asumir la alcaldía mientras la formación nacionalista llegó a condicionar el acuerdo a que el líder de IPC diera un paso atrás, una opción que éste no admitió. El mandato anterior, con tres ediles del PSOE y tres de Compromís, habían compartido la alcaldía al 50 %.

IPC y Compromís llegaron al pleno de investidura de junio sin acuerdo pese a apurar la negociación hasta la noche anterior y, ante el posibilidad de que el PP asumiera la alcaldía como grupo más votado, Bono y los otros tres concejales independientes apoyaron la elección de Roig como alcalde. Con la nueva corporación ya conformada, Compromís buscó un acuerdo de gobierno y volvió a plantear la oferta de compartir la alcaldía, además de ceder a IPC la presidencia de la Mancomunitat del Marquesat. Los independientes de Bono se incorporaron al gobierno y, cumplido el perído estipulado, Roig presentará la dimisión para favorecer el relevo.

Mandato de 20 meses

El acuerdo en Carlet también se hizo esperar tras las elecciones de mayo de 2019 con un pacto «in extremis» por el que la candidata de Compromís, Maria Josep Ortega, como grupo mayoritario en la izquierda, asumía la alcaldía durante 28 meses mientras que la socialista Lola Navarro lo haría en los últimos 20 meses de mandato. El pleno de investidura tendrá lugar el próximo 15 de octubre.

La dificultad para alcanzar un pacto entre Compromís y PSOE tras el nuevo equilibrio de fuerzas que dejaron los comicios de 2019 vivió en Guadassuar la situación más rocambolesta ya que después de llegar al pleno de investidura sin acuerdo, lo que propició la elección del popular Vicent Estruch como alcalde, presentaron en cuestión de semanas una moción de censura que devolvió la presidencia de la corporación a Voro Montañana (Compromís) con el compromiso de dejar el cargo a la candidata socialista Rosa Almela los últimos quince meses de mandato. El relevo se formalizará en febrero.

Dos mociones de censura y un relevo pactado en los dos primeros años

Tres ayuntamientos de la Ribera han cambiado de alcalde en los dos primeros años de mandato, dos de ellos como consecuencia de una moción de censura y el tercero por un relevo pactado. La primera sustitución se localizó en Guadassuar, donde la falta de acuerdo entre las fuerzas de izquierdas, mayoritarias en la corporación, propiciaron la elección del candidato del PP como alcalde en el pleno en el que se constituyó la nueva corporación y, pocas semanas después, Compromís y PSOE cerraron un acuerdo que dio lugar a una moción de censura. El popular Vicent Estruch solo estuvo 38 días al frente de la corporación. También el PP perdió la alcaldía de Montroi en una moción de censura liderada por el PSOE junto a grupos independientes, mientras que el tercer relevo lleva a Real, donde PSOE y Ciudadanos alcanzaron un acuerdo por el que la formación naranja ostentó la alcaldía el primer año para dar paso a Gerardo López.

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