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La mujer acusa más la falta de salud en la vejez por el exceso de trabajo

«Aportan más cuidados de los que reciben y tienen unos niveles más elevados de depresión»

El desgaste vital que soportan las mujeres nada tiene que ver con el de los hombres. Las féminas alcanzan edades avanzadas en un estado más precario, en lo sanitario y en lo económico, por el exceso de trabajo al que se ven sometidas. Esta es una de las conclusiones que se extraen de la conferencia que la antropóloga Mónica Ramos realizó en la tarde de ayer en Alzira a invitación del consistorio.

El área de Igualdad municipal programó la charla «La salut de les dones majors: una mirada de curs vital i feminista» en el salón de actos del Muma. La ponente fue Mónica Ramos, doctora en Antropología Social y directora del Instituto de Gerontología y Servicios Sociales. Para Ramos, el envejecimiento «es un proceso vital en el cual se mezclan las dimensiones biológica, cronológica, social y psicológica»; y que se ve también afectado «por los patrones de género, que establecen una doble moral para hombres y mujeres». Al respecto, aseguró que las féminas alcanzan la vejez con «una mochila cargada de desigualdades y discriminaciones».

Sus investigaciones han ayudado a redefinir el concepto de envejecimiento, al que ha incorporado la visión feminista: «El estado de salud de las mujeres mayores está muy determinado por las cosas por las que pasan a lo largo de su vida, especialmente por la trayectoria de cuidado a los demás, de haber trabajado dentro y fuera de casa. Esa compaginación de tantos trabajos ocasionan problemas en su salud, por lo que llegan a la vejez con una situación más precaria económicamente que los hombres. Si no tenemos un estado del bienestar potente, las mujeres mayores tienen menos posibilidad de acceder a recursos y servicios privados. Alcanzan esta etapa vital con un nivel de instrucción más bajo que los hombres por las generaciones en que crecieron, en que se entendía que para ser futuras esposas y madres no tenían que estudiar, aquí también los patrones de género las han determinado», explicó la experta.

Asimismo, Ramos incidió en que el papel de las mujeres mayores es «imprescindible» para permitir la actividad laboral y profesional de las mujeres jóvenes: «cuidan de mayores y de nietos para que las mujeres sigan en el mercado laboral; los hombres se quedan al margen, es un acuerdo entre las mujeres de la familia y no hay corresponsabilidad familiar. Las mujeres mayores aportan más cuidados de los que reciben».

Ratio mayor

Por todo ello, considera indispensable incorporar el enfoque feminista a las ciencias sociales y de la salud, «no solo porque cuando llegamos a edades avanzadas lo que más nos encontramos, evidentemente, son mujeres; a partir de los 90-100 años la estadística dice que hay 16 hombres por cada 100 mujeres», sino también porque «si no entendemos la vida de las mujeres no podemos entender por qué tienen niveles más elevados de depresión o muchos más problemas osteoarticulares que los hombres, y no es por su biología sino por una serie de cuidados y trabajos que han hecho y les pasa factura».

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