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El Consell asume la necesidad de adquirir el monasterio de Aguas Vivas

Redistribuirá los fondos de los presupuestos participativos para que el proyecto se lleve a cabo tras quedar descartado en la última fase

Vista exterior del deteriorado monasterio de Santa Maria d’Aigües Vives. | PERALES IBORRA

El Consell se ha replanteado su postura con respecto al monasterio de Santa Maria d’Aigües Vives. Después de descartar la adquisición del antiguo convento en la última fase de los presupuestos participativos, ayer anunció que contemplará la propuesta para rescatar el BIC (Bien de Interés Cultural) de la ruina.

Para ello, deberá redistribuir los fondos que tenía previstos en cada área. El gobierno autonómico otorgó, en un primer momento, un presupuesto de 10.167.300 euros para repartirlos en las comarcas del Xúquer y el Túria. Los técnicos cifraron la propuesta ciudadana de adquirir y rehabilitar el monasterio en diez millones, si bien es cierto que la reformularon para hacerla viable en los plazos previstos. La petición ciudadana, que consiguió 262 apoyos en el proceso de votación y fue la tercera con menor respaldo social de la comarca, planteaba comprar el inmueble y reformarlo para frenar el deterioro, al mismo tiempo que se le daba uso como espacio para la educación medioambiental. La iniciativa enmendada planteaba la tasación y adquisición del monasterio y la posterior licitación de un Plan Director que marcase el camino a seguir para su restauración. No la rehabilitación al completo. Por tanto, cabe esperar que esta última sea la vía a seguir, ya que el Consell no dio más detalles al respecto.

El edificio ha sufrido sucesivos intentos de robo durante meses y se ha convertido en una patata caliente de difícil digestión. Sobre todo si se tiene cuenta su condición de Bien de Interés Cultural. El propietario debería garantizar su conservación y la administración velar que así sea. Pero ni una cosa ni la otra. El paso del tiempo ha agravado su preocupante estado de deterioro. Ahora se pondrá fin a esta situación ya que supondrá una inversión autonómica incluso mayor. A la compra y licitación del proyecto de reforma le deberá seguir la rehabilitación, no presupuestada (o al menos no al completo, dependiendo del precio en el que se fije la transacción). Y, por último, pero no menos importante, el Consell deberá darle un uso que garantice su mantenimiento para que todo el esfuerzo inversor no caiga en saco roto.

El resto de inversiones

De ese modo, el Govern del Botànic inyectará casi quince millones de euros en la comarca a través de sus primeros presupuestos participativos. La opción más votada fue la de la creación de una red ciclo-peatonal que una diversos municipios de la Ribera Alta y que obtuvo 670 apoyos. En segundo lugar quedó la rehabilitación del monasterio de la Murta (591) mientras que la recuperación del trinquet de Algemesí obtuvo 321. También superaron la última fase la creación de un centro para personas sin hogar en Cullera (225) y la implementación de formación en agricultura ganadería ecológica en el centro experimental de Carcaixent (159).

Según explicó ayer la consellera de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo, todas las propuestas «se incluirán en el proyecto de presupuestos de la Generalitat para 2022».

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