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Otros 270 jabalíes abatidos en un año en Alzira prueban que la plaga va en aumento

Los cazadores igualan el récord del año anterior en piezas capturadas y piden cámaras de frío para conservar la carne y darle un uso social

Terreno escarbado por jabalíes junto a la pista forestal de entrada a la Murta. | PERALES IBORRA

La huella en forma de tierra removida que dejan los jabalíes a su paso se extiende por amplias zonas del término municipal de Alzira, tanto campos de cultivo como terrenos forestales, y la sensación de que los cerdos salvajes campan a sus anchas se confirma un año más con el volumen de piezas abatidas a través de las esperas vespertinas o nocturnas que realizan los aficionados que integran la asociación local de cazadores.

El laboratorio de referencia al que recurren estos aficionados para realizar las determinaciones de triquina, un análisis necesario para saber si la carne se puede consumir, contabiliza en 2021 un total de 270 pruebas, una cifra que prácticamente calca el récord alcanzado el año anterior. Se trata de un volumen elevado, más si se tiene en cuenta que los análisis realizados en la Farmacia Alamanzón dan cuenta solo de una parte de las piezas abatidas ya que hay cazadores que pueden acudir a otros laboratorios o simplemente hay capturas que no se llegan a analizar.

El presidente de la Asociación de Cazadores de Alzira, José Antonio Ferrer, ha señalado que la sensación de que los jabalíes continúan en expansión «y ocupando cada vez más territorio» persiste y que en este proceso de colonización cuentan con un gran aliado: el progresivo abandono de campos como consecuencia de la falta de rentabilidad de la agricultura. «Cuando un campo se llena de maleza se convierte en un refugio perfecto para el jabalí y otras especies ya que, además, encuentra comida», explica Ferrer, mientras detalla que este tipo de fauna también prolifera en tramos del río llenos de cañas «que no se limpian». Con todo, señala partidas como el Racó de Les Vinyes, una zona de montaña que linda con el paraje natural de la Murta, o el entorno de la Barraca d’Aigües Vives como los lugares donde más capturas se producen, «y algo menos en la Garrofera», apostilla. El portavoz de los cazadores señala que la Sierra de Corbera se convierte en un eje de conexión entre los pueblos y advierte de que si en Alzira los cazadores realizan esperas pero en otros municipios limítrofes no, resulta muy complicado un control efectivo de esta fauna silvestre.

Esperas todo el año

Ferrer incide en que sería bueno que, dada la gran cantidad de jabalíes que se capturan con las esperas que la Generalitat ya autoriza a lo largo de todo el año, las Admnistraciones públicas habilitaran unas cámaras de frío para poder conservar la carne de jabalí y darle salida a través de comedores sociales u otras acciones de carácter benéfico. Con las 270 piezas abatidas en 2021, el volumen de jabalíes capturados por cazadores de Alzira desde que hace trece años se inició este cómputo suma ya casi 2.000 ejemplares.

Las 270 piezas abatidas en 2020 marcaron un récord en esta relación estadística que había registrado en el año 2018 el volumen más elevado de capturas con 156, lo que implicaba que el incremento en dos años era del 73 %. Los datos de 2021 mantienen el elevado volumen del año anterior con esas 270 capturas.

La proliferación de jabalíes en los últimos -se han llegado a ver en arrozales de la Ribera Baixa e incluso en la playa del Perelló- ha sido motivo de múltiples quejas por parte de los agricultores ya que no solo escarban al pie de los árboles y rompen las gomas del riego por goteo sino que, incluso, en algunas zonas, se alimentan de las naranjas que arrancan del árbol. Por otra parte, los largos desplazamientos que realizan en busca de alimento, principalmente por la noche, también han provocado accidentes de tráfico, en ocasiones muy graves.

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