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«Nuestro chalé es ahora un vertedero»

«Sales a comer a la terraza y te acosan las moscan», lamentan

Los contenedores acumulan habitualmente basura a su alrededor y se han convertido en un foco de insalubridad. | LEVANTE-EMV

«Salimos a comer a la terraza, nos viene el olor a basura a diario y nos acosan las moscas». Es el testimonio de Pilar Galván, que vive en un chalé de la Lloma Molina de Catadau junto a su marido. El octogenario matrimonio critica con dureza el cambio de modelo en el sistema de recogida de residuos llevado a cabo por el ayuntamiento recientemente y que le ha situado a la puerta hasta seis contenedores. A su alrededor, proliferan los vertidos incontrolados, lo que agrava el problema.

«Nuestro chalé es ahora un vertedero»

Según explicaba Galván ayer a Levante-EMV, los vecinos de la urbanización expresaron su malestar por las condiciones en las que se prestaba el servicio de recogida de basuras. En su caso, el cambio ha sido peor. «Antes, los contenedores estaban en plataformas en la carretera, cuando uno accedía por las entradas o salidas tiraba la basura allí. Ahora tengo seis delante de mi casa», lamentaba la vecina. En concreto, detalló que son cuatro de basura orgánica, uno de papel y cartón y otro de envases ligeros.

Conductas incívicas

El problema, según subrayó, radica en que se han juntado dos factores: que el nuevo modelo, con tarjetas personalizadas, aviva las conductas incívicas y la falta de contenedores. «A las puertas del chalé están los basureros de unas cien viviendas», explicaba uno de sus hijos, que añadió: «Al estar cerrados, la gente que no tiene tarjeta tira la basura fuera. Otras personas los rompen. Al final, hemos pasado de tener un chalé maravilloso a tener un vertedero. Malos olores, insalubridad, hasta ratas y gatos muertos hemos llegado a encontrar».

Asimismo, la familia alertó de que el conflicto no solo radica frente a su parcela. «En otras zonas de la urbanización, aparecen vertederos incontrolados. Por lo visto, la empresa de recogida se desentiende de todo lo que queda fuera de los contenedores. Tampoco entra en todas las calles porque algunas no están asfaltadas. Es un problema grave que afecta a todos los vecinos porque la urbanización está muy dejada y el ayuntamiento no mueve ficha», manifestaron conjuntamente madre e hijo.

«Antes también habían problemas, pero no eran tantos ni tan graves. Además, han llegado a amenazar a mi padre por decirle a una persona que tirara la basura dentro del contenedor. Esto es el colmo», aseguró el hijo.

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