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Una quincena en un apartamento de Cullera cuesta ya hasta 6.000 €

La tendencia del mercado varía y existen más ofertas por una sola semana que por 15 días

Playa de Cullera abarrotada, con bloques de apartamentos al fondo, en una imagen de esta semana. | PERALES IBORRA

Si un veraneante ha dejado para última hora la búsqueda de una estancia en Cullera durante el mes de agosto puede vivir una verdadera odiesa. La mayoría de los apartamentos vacacionales que se contratan a través de agencias están ya alquilados y los servidores de internet no ofrecen siempre la alternativa deseada. El precio se ha disparado un 20 % en los últimos dos años y una quincena puede alcanzar hasta los 6.000 euros.

Cullera atrae cada verano a decenas de miles de visitantes. La oferta de plazas hoteleras no es muy elevada, lo que favorece que gran parte de los turistas se decanten por el alquiler de apartamentos, ya que el parque inmobiliario si es muy importante.

Si bien es cierto que el precio varía mucho en base a la zona que se quiera ocupar, también lo es que la tendencia de los alquileres en el mes de agosto ha cambiado. Cuando un veraneante encuentre un apartamento libre, lo más probable es que se ofrezca en semanas sueltas, al contrario de la tendencia habitual (quincenas o meses completos).

También se observa una tendencia al alza con respecto a 2019 tras superarse los dos veranos que han estado marcados por la pandemia. Aunque las cifras varían entre las distintas épocas del periodo estival y el lugar en el que se encuentren los apartamentos, en dos años el precio del alquiler durante los meses de julio y agosto ha crecido entre un 20 y un 30 %.

Áticos a 7.000 euros

Durante este mes de agosto, existen variaciones significativas. Escoger la primera quincena puede suponer un desembolso de hasta un 15 % más que si se elige la segunda. Aunque el mercado tiende a ofrecer semanas, el precio de una quincena, en agosto y en primera línea, puede oscilar entre los 4.000 y los 6.000 euros. El tipo de inmueble, los metros cuadrados o el número de personas pueden decantar su valor hacia un extremo o hacia el opuesto. Mayor es, claro, el desembolso a pagar por un ático en primera línea de mar. Se superan los 6.000 euros y se pueden alcanzar, incluso, los 7.500.

A medida que un apartamento se aleja de la playa, su precio cae. A unos cien o ciento cincuenta metros, por ejemplo, un visitante de Cullera podría encontrar acomodo durante quince días por una cuantía que ronda entre los 2.000 y los 3.000 euros. Al menos en aquellos que podrían considerarse de tamaño estandard: alrededor de ochenta metros cuardados y destinados a un máximo de cuatro personas. Al igual que ocurre con la primera línea, en la segunda los áticos elevan su precio y oscilan entre cantidades cercanas a los 4.000 y 5.000 euros por una quincena.

La tendencia al alza de los precios no se ha dado solo en los apartamentos, pues también puede observarse en las habitaciones de hotel. A pesar de esta circunstancia, la localidad de la Ribera Baixa ofrece durante estos días una estampa que hace olvidar los dos últimos años y recuerda a los tiempos previos a la pandemia. Las playas, repletas de bañistas. Los retaurantes, de comensales. Y los alojamientos, de veraneantes.

Se puede afirmar, por tanto, que el turista, en especial el español, ha vuelto a elegir la ciudad de Cullera como destino turístico después de dos años sin poder disfrutar plenamente de unas merecidas vacaciones.

Pese a que el mercado inmobiliario de Cullera ha registrado una clara tendencia al alza de cara a este verano, una concienzuda búsqueda permite encontrar ofertas más asequibles.

Si la diferencia de precios entre un apartamento en primera línea y uno de segunda ya es considerable, lo es todavía más si el turista decide alejarse del mar. Se puede encontrar alojamiento en Cullera por precios que rondan entre los 1.000 y los 2.000 euros. Eso sí, para darse en un baño en la playa hace falta dar un buen paseo. Estas ofertas se encuentra ya en el casco urbano, por ejemplo en la zona del mercado. Una alternativa más asquible que no priva al visitante de disfrutar de las bondades de la capital turística de la Ribera.

Si algo tiene Cullera es que es un destino pensado para todos los bolsillos. Se adapta a las necesidades de cada visitante. Dependiendo de la zona la que se quiera veranear, los precios varían de forma considerable. El abanico, pues, alcanza desde los alojamientos más económicos, alrededor de los mil euros por quincena, hasta los más caros, que pueden sobrepasar la barrera de los siete mil. Lo que no varía es la capacidad de la ciudad de ofrecer una de las playas más limpias del litoral valenciano, además de una oferta gastromonía al alcance de muy pocos territorios. Ya se para descansar, para divertirse o o para comer bien, el turista que se desplaza a Cullera siempre encuentra una alternativa de calidad que satisfaga sus necesidades estivales.

Exclusividad a razón de 14.000 euros la quincena

Los bolsillos más repletos también pueden encontrar ofertas más exclusivas, acorde a su nivel adquisitivo. Una búsqueda por internet permite, por ejemplo, alquilar durante una quincena de agosto una fantástica villa ubicada en la zona próxima al Faro. Con unos quinientos metros cuadrados disponibles, el precio en el segundo tramo del mes alcanza los 14.400 euros. Un lujoso reclamo.

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