La matraca volverá a sonar en Carcaixent

Unos voluntarios restauran el mecanismo que se utilizaba como alternativa al toque de campanas cuando estas enmudecen en Semana Santa en señal de luto

Eva Gomis, durante los trabajos de restauración de la matraca en el campanario.

Eva Gomis, durante los trabajos de restauración de la matraca en el campanario. / Levante-EMV

La matraca del campanario de la parroquia de la Asunción de Carcaixent volverá a sonar la próxima Semana Santa tras varias décadas de silencio. De hecho, su sonido estridente ya se ha podido escuchar en las pasadas fiestas falleras con motivo de las pruebas realizadas en el proceso de restauración impulsado por un grupo de vecinos sensibilizados con la recuperación de este elemento patrimonial que había caído en el olvido, y algunos residentes incluso lo confundieron con una traca.

Detalle de la matraca.

Detalle de la estructura de madera. / Levante-EMV

La también conocida como «barjola» es un instrumento de percusión de la familia de los idiófonos -aquellos que producen el sonido por la vibración del propio cuerpo sin uso de cuerdas, membranas, ni columnas de aire-, que consta de una especie de rueda de madera con palas que sobresalen y varias piezas articuladas a modo de martillos que golpean las palas cuando giran. La matraca tiene un uso muy limitado ya que su toque sustituye al de las campanas para llamar a los oficios religiosos del Viernes Santo y a la vigilia del Sábado de Gloria, ya que al conmemorar la muerte de Jesucristo las campanas enmudecen esos días en señal de luto y vuelven a repicar con motivo de la Resurrección.

El campanario de la parroquia de la Asunción conserva una matraca construida tras la Guerra Civil

La presencia de matracas era habitual en los campanarios, aunque por diversos motivos cayeron en desuso y diversas fuentes coinciden en señalar que se deben conservar muy pocas en la comarca de la Ribera. La que se ha recuperado en el campanario de la iglesia de Carcaixent, donde permanecía instalada, fue construida después de la Guerra Civil supuestamente para sustituir a alguna anterior y, según explica Vicent Guerola, profesor titular del departamento de Conservación y Restauración de la facultad de Bellas Artes de València, en ella se utilizaron maderas nobles «de muy buena calidad», entre ellas de morera o nogal. No está mecanizada por lo que el toque se realiza de forma manual tirando de una cuerda desde dentro del campanario, que ejerce como caja de resonancia del sonido que genera. 

Limpieza y encolado

Vicent Guerola ha participado junto a Eva Gomis Vendrell, del taller de carpintería especializado en restauración de obras de arte La Morera, y Arnau Salom Viudes, miembro de la agrupación juvenil de la parroquia, en los trabajos de restauración de esta matraca, que se ultiman durante estos días para que vuelva a sonar el próximo Jueves Santo. Estos han consistido en la limpieza, engrasado y encolado de las juntas más débiles de la estructura. 

Esta «barjola» se dejó de usar y ha permanecido en silencio durante décadas, salvo un toque puntual en los noventa

El cronista oficial de Carcaixent, Bernardo Darás, detalla que la última vez que sonó esta matraca fue a finales de los años noventa del pasado siglo, cuando el entonces presidente de la cofradía de San Bonificacio Mártir, Francisco Albelda, que recordaba haberla oído sonar cuando era niño, la activó de forma puntual. Bernardo Pastor ejercía entonces como titular de esta parroquia. Su silencio hasta ese momento también se contaba por décadas. Darás apunta que conserva en el archivo de la parroquia otra matraca manual.

Vicent Guerola, por su parte, destaca que tras obtener la autorización del párroco actual, José Miguel Peris, para restaurar la matraca del campanario, también se ha conseguido el compromiso de la Cofradía del Santo Sepulcro de Carcaixent, por mediación de su presidenta, Carmina Vidal, para que los cofrades de la misma se encarguen de hacerla sonar en las fechas señaladas.

«El mecanismo es relativamente sencillo, pero la impresión que da es de mucha sonoridad», explica Guerola, mientras destaca que esta matraca tiene unas dimensiones importantes.