No hay que pueda dormir con tanto calor. Las noches tropicales se han convertido en un gran problema para poder descansar. Las ventanas abiertas no bastan para conseguir conciliar el sueño. Quien más y quien menos recurre a ventiladores, duchas de agua fría o al uso de aire acondicionado pero... ¿sirve de algo?. Según el personal sanitario del Hospital La Fe de València existen algunos trucos para intentar descansar mejor y conciliar el sueño pese a las altas temperaturas que se están registrando en la Comunitat Valenciana.

Trucos para dormir pese al calor

Mantener los horarios de descanso, ducharse con agua tibia y evitar siestas largas son las recomendaciones del personal sanitario. También se aconseja ingerir cenas ligeras, frescas y sin picante, así como no beber alcohol ni fumar, según un comunicado de la Generalitat Valenciana.

La facultativa especialista en Neurofisiología Clínica del Hospital La Fe Teresí Copoví ha explicado que para afrontar las noches tropicales, ecuatoriales y tórridas hay que respetar los horarios de sueño en la medida de lo posible; mantener la habitación entre 18º C y 20º; si se recurre al aire acondicionado, que el chorro no se oriente directamente hacia las personas, y optar por una ropa de cama cómoda y ligera.

¿A qué temperatura pones el aire acondicionado en verano?

  • 18
  • 38
  • 270
  • 93

La calidad del sueño es, según ha señalado Teresí Copoví, una medida subjetiva, por lo que más que pautar una duración determinada para grupo de edad, "la persona debe dormir las horas que necesite para ser lo más funcional posible al día siguiente". En caso de no conseguirlo, recurrir a una siesta de 20 minutos o menos es lo ideal porque, más tiempo, ha advertido la especialista, puede resultar contraproducente.

La importancia de dormir bien para el organismo

Dormir bien es clave para tener una buena salud porque, entre otras cosas, condiciona un gran número de funciones cerebrales, regenera tejidos y beneficia al sistema inmunitario que defiende el organismo de infecciones.

La falta de descanso o que no sea de calidad se asocia con más irritabilidad, menos productividad y sensación de cansancio y ansiedad.