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Agresión

El sicario ensayó en su casa la mezcla con ácido para corroborar sus efectos

La Policía Nacional rastrea el paraje donde arrojaron el vaso tras lanzar el líquido a la víctima

Los detenidos por supuestamente causar lesiones gravísimas a un investigador científico a quien arrojaron ácido a la cara tras confundirlo con otra persona estuvieron ensayando en casa de uno de ellos para conseguir una mezcla efectiva. Así se desprende de los registros domiciliarios practicados el miércoles, en uno de los cuales la Policía Nacional habría obtenido algunas evidencias del uso de ese líquido corrosivo, del que se han intentado obtener nuevas muestras para determinar su composición exacta.

Cuando ocurrieron los hechos, en la noche del 18 de julio pasado, agentes de la Policía Científica ya habían intentado conseguir algún resto del ácido empleado, según confirmaron testigos directos que asistieron al trabajo policial. Sin embargo, aquellos análisis realizados por el laboratorio central de la Policía Científica no permitieron conocer de manera determinante qué tipo de compuesto químico emplearon en el ataque. Precisamente por ello, lo más probable es que crearan ellos mismos el compuesto, mezclando diferentes productos hasta comprobar su capacidad corrosiva.

Además, la policía peinó ayer un paraje próximo a Valencia en busca del vaso que los ahora detenidos supuestamente utilizaron para transportar el líquido corrosivo y arrojárselo a Juan Pablo, de 34 años, cuando se encontraba sentado con dos amigos y compañeros de trabajo en la terraza de un bar, en un callejón entre la plaza del Cedro y la calle Campoamor.

Los detenidos confesaron que, una vez cometido el ataque, escaparon en el coche de uno de ellos y se dirigieron a una zona descampada próxima, en las afueras de Valencia, donde se deshicieron del recipiente que había servido para llevar el líquido hasta el bar de la plaza del Cedro donde supuestamente iban a encontrar al verdadero destinatario del ataque, que esa noche no acudió por razones que no han trascendido.

Un «error» brutal

La detención del presunto autor material del ataque, de 34 años y con antecedentes, y de sus dos cómplices ha confirmado las sospechas de los investigadores del grupo de Homicidios que desde el principio pensaron que Juan Pablo había sido atacado al ser confundido con otra persona, dado que no existe ningún vínculo entre los arrestados y la víctima.

Los acusados confesaron que habían sido contratados por una joven que, al parecer, pretendía vengarse de un conocido, por lo que presuntamente les facilitó todos los datos necesarios para que lo localizaran. Sin embargo, llegado el momento, erraron y, debido a su acción, un joven con un prometedor futuro como físico e investigador sufre secuelas gravísimas, entre ellas la pérdida casi absoluta de visión.

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