Hoy tendrían 40 años. Miriam, Toñi y Desirée tenían 14 y 15 años el 13 de noviembre de 1992. Era viernes y las tres jóvenes de Alcàsser se dirigían a la discoteca Coolor de Picasset, a escasos kilómetros de sus casas. La carretera que unía ambos municipios tenía un tramo oscuro alejado de la zona de viviendas y, entonces, no era extraño ver a jóvenes haciendo autostop para desplazarse entre pueblos vecinos. La última vez que las tres menores fueron vistas con vida, estaban subiendo a un Opel Corsa blanco que las conduciría a la muerte.

Durante 74 días el país entero vivió en vilo con la desaparición. 'Quién sabe dónde', el programa sobre desapariciones que triunfaba entonces en la televisión pública, sirvió como altavoz a las familias y mediatizó hasta límites nunca vistos el caso Alcàsser. El miércoles 27 de enero de 1993, los cuerpos sin vida de las niñas de Alcàsser aparecen enterrados en un paraje cercano al pantano de Tous.

Un reloj, un volante médico y una alfombra

En La Romana, dos apicultores encuentran una mano esquelética que sobresale de la tierra y en cuya muñeca se posa un reloj. Pertenecía a Toñi Gómez, que estaba enterrada junto a sus amigas Miriam y Desirée. Las crónicas de sucesos publicadas por Levante-EMV el día después del hallazgo destacaban que el "estado en el que se encontraban los cadáveres era desolador".

En la mano de una de las menores, la policía encuentra un volante médico del hospital La Fe que pertenecía a Enrique Anglés, al que Antonio suplantaba la identidad con frecuencia. Este volante acerca a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad a los Anglés y a Miguel Ricart.

En el fondo de la fosa donde se encuentran los cuerpos, aparece una alfombra azul. Hasta el momento, el coche blanco había sido la principal pista de la policía. La localización de los cadáveres y la alfombra aportan nueva información a los investigadores que creen que los asesinatos se cometieron en un lugar cerrado y los verdugos conocían bien el terreno.

Anglés y Ricart, los asesinos

Enrique Anglés es puesto en libertad el 30 de enero de 1993, tras confirmarse su inocencia. Un día después, el hermano del principal sospechoso junto a Ricart declara en este periódico "si supiera dónde está mi hermano lodiría, porque si es culpable tiene que pagar", y afirma que la policía estuvo cerca de detener a Antonio junto a él y a Miguel, pero que huyó por el tejado.

Los meses posteriores estuvieron marcados por la incesante pero infructuosa búsqueda de Anglés, que huyó en como polizón en un barco desde Lisboa hacia, según se sospecha desde entonces, Irlanda.

El crimen de Alcàsser ocupó infinidad de portadas y horas de televisión. Nieves Herrero estuvo en directo desde el polideportivo de Alcàsser con familiares, amigos y vecinos de las niñas la noche que se encontraron los cadáveres desgranando los pormenores del caso. No fue la única. El entonces jefe de la sección de televisión de El País, indicaba a este diario que "es del todo deleznable que se explotara el dolor ajeno con fines comerciales. Pudimos ver como en medio del drama las televisiones explotaban el sufrimiento para competir por la audiencia".

Miguel Ricart fue condenado a 170 años de prisión y puesto en libertad el 29 de noviembre de 2013 tras 20 años, 10 meses y dos días de prisión ininterrumpida como consecuencia de la derogación de la doctrina Parot.