Un hombre mató a última hora de la tarde de ayer a cuchilladas a su madre en una vivienda del barrio del Cristo, en Aldaia, al parecer en el transcurso de un brote psicótico, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV en su edición digital. El parricida, Justino, de 57 años de edad, fue detenido en minutos, ya que él mismo llamó al 112 para confesar que acababa de matar a su madre con un cuchillo cogido de la cocina de casa. La víctima, Angelita, de 86 años, recibió cuchilladas y, además, fue degollada.

Mata a su madre cortándole el cuello en Aldaia

Justino, el mayor de tres hermanos, tenía diagnosticada esquizofrenia desde su juventud y, según su familia, su estado mental se había deteriorado seriamente desde que su psiquiatra del centro de salud mental de Aldaia le había reducido la medicación, hace medio año. Su hermano mostró ayer su indignación y afirmó que «la psiquiatra le quitó la inyección semanal hace seis meses y, a pesar de que le habíamos dicho que cada vez tenía más brotes y que no lo veíamos bien, no quiso volver a recetársela».

Los hechos sucedieron poco después de las 19.30 horas de ayer en el domicilio en el que Angelita residía con su hijo desde hace 25 años. Fue el propio Justino quien llamó al servicio de Emergencias y explicó que acababa de matar a su madre a cuchilladas, tras lo cual facilitó su dirección y se sentó a esperar a la Policía.

Un coche patrulla de la comisaría de Policía Nacional de Xirivella acudió inmediatamente al lugar y, tras confirmar que la mujer estaba muerta, detuvo al hijo, que fue conducido a un hospital de València, en cuya unidad de Psiquiatría permanece bajo vigilancia policial, hasta que los médicos estimen que está en condiciones de responder a las preguntas de la jueza o de la Policía.

Emergencias también llegó a activar una ambulancia del SAMU, pero el médico tan solo pudo certificar que la mujer había fallecido por lesiones letales infligidas con un arma blanca.

Amenazas con un cuchillo

Tanto la familia como los vecinos denunciaron ayer a preguntas de este periódico que el estado mental de Justino se había deteriorado de manera preocupante en los últimos meses, coincidiendo con esa reducción de la medicación. De hecho, hace apenas dos meses, los vecinos llamaron a la Policía porque había amenazado a unos menores con un cuchillo, tras acusarlos de hacer ruido con la moto al pasar por su calle. Según esos testigos, «vinieron de la Policía Local, pero no se lo llevaron ni nada».

Nada más confirmar que se trataba de una muerte violenta, se puso en marcha el protocolo policial que permitió enviar a la vivienda, sita en el número 11 de la calle Juan XXIII de Aldaia, a agentes del grupo de Policía Judicial de Xirivella y del grupo de Homicidios de València, así como de la Policía Científica. Estos últimos fueron los encargados de realizar la inspección ocular en el piso para reunir las evidencias de este nuevo crimen en el ámbito familiar. En cuanto el forense y la Policía concluyeron su trabajo, la jueza de Instrucción número 1 de Torrent, que ayer estaba en funciones de guardia, dio la orden para que los operarios del retén fúnebre retirasen el cuerpo sin vida de Angelita y lo trasladasen al Instituto de Medicina Legal de València, donde se le practicará la autopsia.

Numerosos vecinos permanecieron expectantes en la calle, que fue cortada al tráfico por la Policía durante esas primeras diligencias. Varios de ellos lamentaron que la mujer, que tenía dificultades para caminar, tuviese que estar conviviendo con su hijo en esta situación, que los hermanos de Justino habían tratado de corregir.

El parricida confeso había protagonizado varios incidentes y, hace unos años, intentó quitarse varias veces la vida, al parecer, como consecuencia de esa enfermedad mental que padecía.