Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carles Sans: «Tricicle es irrepetible, insustituible e inimitable»

Carles Sans lo cuenta todo en ·«¡Por fin solo!», un espectáculo que bien podría ser el «making off» de la historia de Tricicle.

Carles Sans.

Carles Sans.

Ahora que Tricicle se toma un descanso indefinido, Carles Sans, después de 40 años en silencio, relata en «¡Por fin solo!» anécdotas vividas por el trio durante todo este tiempo. Confesiones tan sorprendentes como que, antes de convencer a sus socios de formar una compañía, primero se interesó en sus novias, o cómo consiguió superar su última colonoscopia mientras la doctora le hablaba de Tricicle. Sans actúa el sábado en el Auditori de Torrent.

40 años acompañado y ahora «¡Por fin solo!». El título del espectáculo suena a liberación.

Bueno, hay un punto de ironía lógicamente. ¿Una cierta liberación?, si he de ser sincero... tenía ganas de poner un punto final o de aparcar un poquito Tricicle. Después de 40 años estábamos un poquito cansados. Han sido muchos viajes y creativamente cada vez nos costaba más. Nuestro parón no está motivado por ninguna crisis. Creo que uno tiene que saber retirarse en el momento adecuado y no esperar, como le pasa a algunos artistas, a envejecer con su público y poco a poco ir desconectando. No queríamos que nos pasara esto.

¿No se siente extraño al estar solo en el escenario?

Exacto, esta es, a estas alturas de mi vida, toda una nueva aventura. Todo es distinto.

40 años sin hablar y ahora, en hora y media, no para.

Tenía claro que, si quería continuar, lo que no podía hacer es hacer lo mismo que hacía antes. Tricicle es irrepetible, insustituible e inimitable. Tricicle somos los tres y punto. Por eso ahora hablo y me sitúo en el otro extremo.

Carles Sans y su aventura en solitario Levante-EMV

¿Necesitaba psicológicamente estar solo?

Ha sido una vuelta a unos orígenes que abandoné al crear Tricicle. Me gustaba la posibilidad de hablar y de poder contar historias que solo se pueden hacer con la palabra porque, aunque el gesto es maravilloso, tiene limitaciones.

Inicia su aventura en solitario pero en «Por fin solo» ahonda en los espectáculos del Tricicle y desvela algunos entresijos de la compañía.

Explico muchas anécdotas profesionales y personales. Y, hay cosas que pueden parecer imposibles, pero son vividas y reales. El público conecta porque las anécdotas son sorprendentes. Yo me lo paso muy bien y el público fenomenal. Esta nueva situación me ilusiona mucho.

¿Son confesiones consensuadas?

Sí, porque son historias vividas conjuntamente que no ocupan el terreno de lo privado.

Comparta una anécdota, por favor.

Es difícil seleccionar, pero te contaría lo que nos pasó en un viaje a Japón. Nos lamieron la oreja en una fiesta. Los japoneses no sabes cómo beben. La productora insistió en presentarnos a su padre, un señor con aspecto de buda infundado en un kimono, y cuando fuimos a saludarlo, el hombre le cogió la mano a Joan, se lo acercó para decirle algo en la oreja y, al mismo tiempo, le pegó un lametón y le metió mano en los huevos, tal cual. La gente se reía pero nosotros no entendíamos nada. La gente estaba muy afectada por el alcohol. En ese viaje vivimos situaciones muy divertidas que tampoco voy a desvelar.

¿La clave de su éxito era que su humor era intemporal?

Había una alquimia magnífica entre los tres. Hacíamos un género, propio e intemporal, que conectaba y empatizaba con todo tipo de público. Hemos sido una compañía muy querida con la que la gente fidelizó. Una rara avis dentro del teatro.

En una época tan triste como esta, ¿qué siente cuando ve reír al público en su espectáculo?

Es maravilloso porque se nota que la gente viene al teatro con muchísimas ganas de reír, la lástima es que solo puedo oír las risas y no las puedo ver porque el público lleva mascarillas. Salgo al escenario con una ganas que hacía tiempo que no tenía.

Ustedes se lo han pasado muy bien...

Mucho. Dedicarse a una profesión que se basa en hacer reír es duro y complicado pero, cuando lo consigues, es muy gratificante y poder vivir de eso es maravilloso. No se me ocurre otra actividad posible en mi vida.

¿El Tricicle volverá?

No hay nada cerrado. Este es un parón sine die. No descartamos volver a reunirnos para poner un punto final. Pero aún es pronto para hablar de eso.

Compartir el artículo

stats