29 de julio de 2011
29.07.2011

La harinera del Grao se descompone

El mal estado de este edificio protegido obliga al ayuntamiento a ordenar su apuntalamiento

29.07.2011 | 02:00
Obras de apuntalamiento de la fábrica, el pasado miércoles.

El mal estado de la antigua fábrica de Harineras Levantinas, una nave industrial protegida por su valor patrimonial, ha obligado al Ayuntamiento de Valencia a ordenar el apuntalamiento del edificio y algún derribo parcial. De esta manera, la fábrica, situada en la calle Juan Verdeguer, ha perdido el balcón de su fachada y otros elementos de su estructura. En 2009 el ayuntamiento presentó un plan de rehabilitación y habilitación de la fábrica que aún no ha dado comienzo. El coste de la actuación se estimaba en cinco millones de euros y se especificaba que tras las obras el espacio albergaría distintas infraestructuras sociales y culturales. La redacción del proyecto de ejecución de las obras, adjudicada a la empresa Grupotec Servicios de Ingeniería a finales del año pasado, tampoco se ha presentado aún.
Este proyecto de rehabilitación se concibió para dar cumplimiento al PAI del Camí Fondo del Grao, que establecía la conservación de una serie de naves de la calle Juan Verdeguer atendiendo a su valor patrimonial. Algunas de estas naves sí que se han rehabilitado ya con la financiación del Plan E del Gobierno. En concreto, se han convertido en un centro de creación contemporánea destinado a fomentar la producción artística entre los jóvenes. El grupo municipal socialista criticó al ayuntamiento hace una semanas por no presionar a la Generalitat para que cumpla su promesa de financiar el proyecto de rehabilitación de la harinera con el Plan Confianza.
El complejo industrial se construyó en 1923 y entre 1945 y 1955 se amplió. No todo el conjunto sigue en pie en la actualidad, ya que en 2007 se derribó una parte a la que no se le atribuía valor patrimonial. A partir de entonces la fábrica quedó abierta, lo que ha contribuido a su degradación tanto por la influencia de los agentes climáticos como por la acción del hombre. Al parecer, según declaraba la arquitecta Diana Sánchez Mustieles a Levante-EMV, a la harinera, un "elemento del patrimonio industrial valenciano bastante peculiar", le han robado piezas de su estructura metálica.

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