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La mirada del viernes

Viaje con nosotros

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Como asegura el documental «La Dama del Ajedrez» de Agustí Mezquida, las normas del ajedrez moderno se gestaron en Valencia, no se por qué no me extraña. Es un juego muy valenciano. El rey siempre protegido, la reina moviéndose por donde quiere, los alfiles pasando de largo, algún que otro enrocado y un sacrificio constante de peones. Además el subtítulo reza «Nacida en Valencia, reina en todo el mundo».

Leo que les han dicho que no, que no pueden celebrar el día mundial contra el SIDA en la plaza de la Virgen porque así lo marca la Ordenanza Reguladora de Ocupación del Dominio Público Municipal. Revuelo general, y además con razón, al prohibir una actividad a la que además siempre se ha puesto pegas. Espera, ahora dicen que sí, que como lo pidieron antes de la entrada en vigor de la ordenanza que habían dicho que no por un error técnico. No es porque la ciudadanía y la prensa lo hayan denunciado, es por un error técnico. Parche momentáneo. Me escandaliza que no les dejen realizar esta actividad, me escandaliza que no autoricen una actividad destinada a concienciar sobre un problema médico a nivel mundial, pero sobre todo me escandaliza que ya que la plaza está reservada para actos que organiza o en los que participa el ayuntamiento, el consistorio no participe en la celebración del día mundial contra el SIDA. Sí, esa campaña la debía liderar el ayuntamiento, que es de todos, en una plaza, que es de todos, sobre un tema que nos afecta a todos.

Menos mal que esta semana nos han dado respiro. En todas partes cuecen habas y parece ser que en Extremadura las cuecen tan bien como en estas tierras. A raíz del affaire Monago, dicen que ahora van a publicar cada tres meses lo que nos cuestan los viajes de los parlamentarios. Esto cansa, hasta la indignación cansa; hasta ver cómo se alejan de la realidad, cansa. Aunque mal de muchos, consuelo de tontos, ya está bien de que Valencia sea la primera palabra que venga a la mente cuando alguien dice corrupción. Bueno, también Madrid, pero es que ellos siempre son más y estoy convencida de que han sacado lo del Púnica sólo para hacernos sombra. Ahora resulta que hasta Podemos les da muchos más puestos en sus órganos de dirección. Como soy una romántica quiero pensar que es porque su hueco aquí está cubierto por Compromís y no porque hasta ellos piensan en la Comunitat Valenciana como vivero de corrupción y no se fían de lo que venga de la terreta.

Y menudo lío se ha montado con las entradas del derbi, que si treinta euros, que si eso no es lo que habíamos quedado, que si ahora me enfado y no voy a tu campo... Las entradas valen eso, el que no quiera que no vaya, que soy muy del Valencia, pero a mi Quico que no me lo toquen. Creo que para huir me apetece saltar por baldosas amarillas, o coger un DeLorean no importa con qué destino, o acompañar a una orquesta femenina tocando el ukelele, aunque creo que me voy al cine. Pero echo de menos aquellos buenos tiempos en los que me costaba llegar a final de mes, ahora no llego ni al día quince. Así que me voy a la Filmoteca a ver cómo empezó todo, con «Salida de los obreros de la fábrica» de los hermanos Lumière, seguramente saldrían de trabajar. Ahora esas imágenes tendría otro sentido, ¿sería un ERE? ¿un despido colectivo? ¿un cierre?

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