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Valencianos ilustres

Excelentes "Gentlemen"

Toni Rodrigo, Francisco Sanchis o Andrés Perelló son tres valencianos que, por su proyección internacional y su reconocimiento, bien podrían haberse ganado el calificativo que en inglés destaca a hombres muy valerosos

Excelentes "Gentlemen"

En inglés todo parece sonar más bonito, o al menos eso nos hacen creer desde la primera potencia del mundo. El caballeresco gentleman es nuestro añejo «gentilhombre» o nuestro autóctono «gentilhome». Pero los personajes de nuestra página tienen tal proyección internacional que preferimos el anglicismo para resaltar su condición.

Todo empieza con el estilista Toni Rodrigo, a quien en Madrid le acaban de otorgar la medalla de oro el Foro Europa por toda su trayectoria profesional. Este foro es una institución fundada por José Luis Salaverria Palanca en el año 1996 con la intención de aunar los sectores económico, político y cultural en aras de una Europa fuerte y cohesionada.

Salaverria es un mecenas discreto nacido en Barcelona en 1953. Desarrolla su labor de acuerdo con patrones exigentes dignos de países con visión de futuro. Rodrigo estaba sorprendido de que le hubieran premiado de manera tan inesperada. Es señal de que Salaverria está atento a todas las manifestaciones artísticas y tiene muy buenos informadores.

Toni Rodrigo es un hombre hecho a si mismo. Nacido en Albalat dels Sorells en 1966, en un contexto ajeno al mundo de la moda, ha convertido la imagen personal en una verdadera obra de arte. Sólo hay que consultar el material gráfico en internet para comprender que se sale de un simple papel de estilista. Es un auténtico glamurosista, constructor permanente de glamur y encanto. Sabe entretejer entre sus dedos creativos toda una potencia artística irrefrenable.

Su salón en el barrio de Mestalla ha llamado la atención del filántropo Salaverria, que lo ha encumbrado con su medalla de oro. No es el primer valenciano que recibe el galardón. El Foro Europa 2001 ya reconoció con su gran premio al pintor Francisco Sanchis Cortés, el gentleman de la música pintada.

Hijo del recordado autor de Tauromaquia negra, Francisco nació en Valencia en 1969. Primero trabajó en publicidad y luego quiso sacarse derecho. Pero al final renunció a todo para dedicarse exclusivamente a la pintura. Enamorado absolutamente de la música clásica puso en marcha un proyecto que le consumirá la vida. Se trata de dar imagen pictórica a las grandes obras de la música universal, como los Cuadros de una exposición de Mussorsky, pero al revés. El ruso musicaba los lienzos; y Quico «dibuja» las partituras inmortales.

La idea surgió casualmente cuando un admirador le pidió unos cuadros sobre la tetralogía de Wagner. Entonces se percató que las grandes óperas habían sido muy poco tratadas pictóricamente y además las pocas representaciones que habían estaban muy desfasadas. Los frescos del castillo de Neuschwnstein reclamaban una revisión urgente.

Francisco tiene ancestros alemanes, y esto le ha proporcionado disciplina suficiente para completar ya 81 lienzos de los 125 que ha proyectado para la serie. Ojalá algún día los podamos contemplar todos juntos en un gran edificio emblemático como el Palau de la Música o el Palau de les Arts.

Este donaire de Toni Rodrigo y de Sanchis Cortés recuerda a otro gentleman valenciano completamente olvidado: Andrés Perelló de Segurola. No confundirlo con el eurodiputado buñolense autor de La conjura de los caracoles con el que comparte nombre.

Andrés Perelló nació en Valencia en 1875. Sus padres le impelían a estudiar Derecho, pero a él le gustaba a música. Se marchó a Barcelona para estudiar con Albeniz. Pronto recorrió Europa, desde Italia y Francia hasta Alemania, Austria e Inglaterra.

En 1900 inició su periplo americano: Argentina, Brasil, Chile, Perú, Cuba y finalmente Estados Unidos. En el Metropolitan de Nueva York cantó en 339 funciones junto a las grandes figuras del momento, incluido Caruso.

En una cena en casa de Rosa Ponselle conoció a Gloria Swason, que se encaprichó de él y le invitó a trasladarse con ella a California. Además de amante de la legendaria artista fue el primer valenciano que triunfó en Hollywood. Rodó varias películas y fue muy popular. Ya más mayor montó su propia compañía y se convirtió en empresario, hasta que por un accidente de tráfico quedó ciego. No por ello se rindió, entonces puso una academia de canto y formó a nuevos artistas como Renato Zanelli, Nadine Conner o Deanne Durbin. Hasta que se jubiló y volvió a España, donde murió en 1953.

Perelló de Segurola es el ejemplo a seguir. Si Toni Rodrigo viviera en Estados Unidos estaríamos cansados de leer su nombre en los créditos de las mejores películas. Igualmente si Sanchis Cortes se trasladara a cualquier otro país, su trabajo sería reconocido merecidamente. Es nuestro país la norma general es no valorar lo que tenemos. Menos mal que hay visionarios como José Luis Salaverria que rompen esta tendencia y hacen justicia con nuestros creadores más originales, con nuestros excelentes gentlemen.

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