06 de agosto de 2017
06.08.2017

Un catamarán para visibilizar a las personas con movilidad reducida

La tripulación de «Lo Spirito di Stella» partió ayer de València y en ella hay varias personas en silla de ruedas, así como un mensaje muy especial que entregarán al Papa al final de su travesía

05.08.2017 | 22:28
Un catamarán para visibilizar a las personas con movilidad reducida

Los integrantes del catamarán Lo Spirito di Stella dan una clase exprés de seguridad a bordo a tres de los tripulantes que los van a acompañar en el tramo de cinco días en el que cubrirán la distancia entre València y Barcelona. Dos de ellos, Francisco y Damiano, van en silla de ruedas. Pero esto no es ningún inconveniente en esta embarcación totalmente adaptada a la gente con movilidad reducida. Es más, se hizo pensando, precisamente, en ellos, y prueba de ello es que el propio patrón, Andrea Stella, utiliza la silla de ruedas desde hace ya 17 años.

Esta peculiar embarcación, pertenenciente al proyecto Wheel On Waves (rueda en las olas), partió ayer desde València, a donde había llegado el jueves, y cuya parada era una de las diversas que están haciendo desde que salieron el 26 de abril de Miami. ¿El objetivo? Visibilizar a las personas con diversidad funcional. Y también, dar a conocer y promover que más países ratifiquen el «Tratado de derechos de las personas con discapacidad», que el propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres, les entregó en Nueva York y que pretenden hacer llegar al Papa.

Ya son 166 los países firmantes, pero el Vaticano no se encuentra entre ellos: «Queremos que la gente reaccione y se conciencie. Que la sociedad abra su mente. Y también los países. El Vaticano no ha firmado el Tratado porque hay dos artículos que regulan el aborto. Pero seguro que podemos llegar a puntos comunes», comentaba ayer a Levante-EMV Corrado Sulsente, el project manager de la Asociación Lo Spirito di Stella.

Uno de los tripulantes invitados de este catamarán es el vicepresidente de la Asociación Aspaym Cádiz, Francisco Javier Bernal. Él se sentía ayer muy ilusionado por empezar a navegar y esperaba que esto fuera una motivación para otros y también una mayor toma de conciencia por parte de la sociedad: «A veces voy con mi novia y le hablan a ella y no a mí, es algo que no entiendo». A lo que su compañero Damiano añadía: «Aún hay gente que piensa que por ir en silla de ruedas tenemos algún problema mental».

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