02 de octubre de 2018
02.10.2018
Accidente mortal en València

El conductor que atropelló a una mujer se desorientó y acabó a 50 km de su destino

El hombre es vecino de Losa del Obispo y salió de casa para echar la Primitiva en el pueblo de al lado

02.10.2018 | 01:03
Vídeo: J. L. Bort
El conductor que atropelló a una mujer se desorientó y acabó a 50 km de su destino

Un hombre de 54 años con problemas mentales de tipo esquizofrénico acabó ayer con la vida de una mujer de 52 de forma accidental al arrollarla con su vehículo en un paso de peatones regulado por semáforos en la avenida Pío XII de València, a la altura del cruce con la calle Valle de la Ballestera. La fallecida, identificada como Isabel Morales Sánchez, vecina de València, cruzaba correctamente junto a una amiga, dirección hacia el centro comercial donde, al parecer, iban a cambiar unos regalos que llevaban en una bolsa.

La fatalidad y una persona que, según refleja lo ocurrido, no está en condiciones de conducir, hizo que este vecino de Losa del Obispo, que había salido a echar la Primitiva al pueblo de al lado, en Villar del Arzobispo, se desorientara más de 50 kilómetros y terminara arrollando mortalmente a la peatón en València. Su amiga salió ilesa al detenerse justo un segundo antes de cruzar porque estaba mirando el teléfono móvil. Ese pequeño gesto en esta ocasión le salvó la vida.

Peor suerte corrió Isabel, quien pese a las maniobras de reanimación cardiopulmonar de los sanitarios del SAMU desplazados al lugar, murió como consecuencia del grave traumatismo.

El atropello mortal se produjo minutos después de las siete de la mañana de ayer, cuando ambas mujeres cruzaban por un paso de peatones de la avenida Pío XII, acompañadas por el perro de la fallecida, para ir al centro comercial nada más abriera al público. No obstante, un coche, modelo Ford Focus, conducido por un hombre que se había desorientado, arrolló a una de ellas y estuvo a punto de alcanzar a la otra.

Agentes del grupo de Atestados de la Policía Local de València han revisado las cámaras de tráfico y todo indica que el conductor, que tenía una limitación de velocidad de 100 kilómetros por hora por su enfermedad mental, se habría saltado el semáforo en rojo. El hombre dio negativo en la prueba de alcoholemia y en el test de drogas, pero dada su «indiferencia afectiva» con lo ocurrido tuvo que ser trasladado a dependencias judiciales para ser explorado por un médico forense. Los agentes también van a comprobar si se había dejado el tratamiento. Al finalizar solo insistía: «¿Puedo ir ya a echar la Primitiva?».

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