11 de febrero de 2019
11.02.2019
Cabanyal

Un juzgado suspende la recuperación de la Llotja por parte del ayuntamiento

El consistorio pretendía recuperar este edificio para instalaciones públicas tras caducar la concesión a la Marina Auxiliante

11.02.2019 | 20:32

Un juzgado de València ha suspendido la recuperación de la Llotja de Pescadors del Cabanyal por parte del ayuntamiento de la ciudad hasta que dicte sentencia sobre el recurso presentado por Marina Auxiliante S.L, la empresa concesionaria del edificio, contra las resoluciones del consistorio en las que declaraba la caducidad de las concesiones y reclamaba la entrega de los edificios.

Según informa Marina Auxiliante en su página web, el consejo de administración de la compañía interpuso en julio de 2018 recursos contenciosos-administrativos "contra las resoluciones dictadas por el Ayuntamiento de Valencia en las que declaraban la caducidad de las concesiones que ostentamos y solicitaban la entrega de nuestros edificios".

"Hemos conseguido paralizar la toma de posesión de la Llotja dels Pescadors por parte del Ayuntamiento hasta que recaiga sentencia sobre el recurso presentado", ha explicado la empresa, que señala que este es "un primer paso muy importante para defender los intereses de la Marina Auxiliante, pero no el último" y ha asegurado que el Consejo de Administración "mantiene su firme compromiso de seguir defendiendo nuestros intereses con el apoyo de todos los socios".

El consistorio aprobó en la Junta de Gobierno Local del 29 de julio de 2016 un acuerdo que permitiría recuperar para la ciudad la Lonja de Pescadores y la Casa dels Bous, "dos edificios emblemáticos del Cabanyal, con una historia larga y diversa en sus usos", según explicó en su día el entonces concejal de València en Comú, Jordi Peris.

En principio, los edificios estuvieron cedidos a la Marina Auxiliante y se utilizaron para actividades propias de la entidad en su día, como almacenamiento de redes de pesca o alojamiento de bueyes.

La Lonja pasó a ser utilizada como vivienda tras la Guerra Civil, aunque la habitabilidad no se reconoció hasta los años cincuenta del pasado siglo. El Ayuntamiento quería recuperar los edificios para la ciudad, con el objetivo de dedicarlos a usos sociales y culturales, ya que 100 años después la cesión de los dos edificios ha caducado.

En este contexto, el consistorio preveía que la Lonja de Pescadores se dedicara a vivienda pública, y tanto Peris como la concejala de Vivienda, María Oliver, aseguraron sobre las alrededor de 40 familias que residían en el inmueble de la Lonja de Pescadores que en ningún caso se desalojará a ningún residente ni familia, que podrían seguir viviendo allí normalmente, ya que únicamente se acordó interrumpir el tracto sucesorio de los residentes, es decir, que sus familiares no podrán recibir estas viviendas como herencia, dado que se trata de propiedad municipal.

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