11 de mayo de 2020
11.05.2020
Levante-emv

Las comisiones rechazan unas Fallas reducidas y piden esperar a 2021

Una encuesta de los delegados de sector arroja resultados abrumadores en contra de achicar los festejos - Un 95 % no quiere un formato «exprés» en julio, un 83 % se opone a octubre con límites de aforo y un 87 % aceptaría esperar al próximo año

11.05.2020 | 04:15
Las comisiones rechazan unas Fallas reducidas y piden esperar a 2021

Las comisiones o, en su caso, los presidentes, no ven para nada la opción de celebrar unas versiones reducidas de las fiestas. Ni en julio ni en octubre. Y prefieren conservar los monumentos ahora guardados en Feria València o todavía en los talleres para plantarlos y quemarlos dentro de diez meses, en marzo de 2021. También prometen mejorar la dotación económica para «ampliarlas». Aunque presentan algunas dudas, aún siguen siendo mayoría, las que podrían alcanzar por lo menos la mitad de lo que ya han pagado este año.

Estos son los resultados más llamativos de la encuesta presentada a las comisiones de falla por los representantes de los delegados de sector, con la que pretendían pulsar la opinión de los presidentes de falla (que son quienes les eligen y de quienes son interlocutores en el máximo organismo fallero).

Los resultados son tan abrumadores que resultan bastante indicativos del sentir de los grandes protagonistas de la fiesta, los falleros. Y un elemento a tener en cuenta en las conversaciones que deben celebrarse en los próximos días para darle una solución a las fiestas, y en la que deben intervenir otros agentes de la fiesta (Interagrupación y federaciones -Especial, Primera A...-), así como el Gremio de Artistas Falleros, cuyo futuro está más que en entredicho y cuya financiación es el elemento clave si se quiere tener, a partir de 2021, un sector artesano capaz de mantener la elaboración de los monumentos (el elemento esencial de la fiesta) en el futuro.

La encuesta nació «torcida» de origen por la torpeza en el planteamiento de una de las preguntas, en la que se preguntaba si, dentro de las opciones, se consideraba la de «destruir» las fallas ahora guardadas. Más allá de que, obviamente, existía la opción de poder votar «no», generó reacciones viscerales y de repudio a la encuesta. Tampoco es una encuesta basada en términos «científicos», de posibilidades de contestar, ni con los suficientes elementos de juicio a la hora de definir las Fallas «exprés» o «a medio gas». El alcalde Joan Ribó anunció días atrás que habría reuniones con los falleros (con sus interlocutores habituales) para mostrar qué posibilidades hay de celebrar Fallas y en qué condiciones de programa de festejos, pero también qué viabilidad para el futuro se puede dar a los artistas. Esta encuesta se planteó como un documento para tener de primera mano el sentir de las comisiones o, por lo menos, de sus presidentes, pues cada comisión ha contestado según el criterio de su representante legal o si éste ha trasladado la pregunta a su directiva o a toda la comisión.

En cualquiera de los casos, el concejal Carlos Galiana expresó poco después la necesidad de «unidad» a la hora de tomar las decisiones, pues la resolución de la fiesta de 2020 marcará el futuro de la misma tanto en el aspecto económico como en el social.

Los resultados indican una participación menor de la deseable, pero, con más de la mitad de las comisiones, es suficientemente indicativa, sobre todo teniendo en cuenta que los resultados están muy marcados. En cualquier caso, la cantidad de sufragios están muy en la línea, cuando no superiores, a los de una asamblea ordinaria de presidentes, en la que se toman las decisiones que marcan el devenir de cada ejercicio.
Y así, los resultados arrojan que el 95 por ciento de las comisiones rechazan unas fallas «exprés» en julio (prácticamente plantar y quemar) y que el 89,6 rechaza unas fallas «a medio gas» en julio; es decir, con actos muy condicionados por las disposiciones sanitarias.

Más llamativo es que, a cinco meses vista, sin conocer las circunstancias en que se encuentre la sociedad, el rechazo es masivo a unas fallas con limitaciones en actos multitudinarios en octubre. Lo rechaza el 83,17 por ciento. Ahí, el «sí», repunta, pero apenas alcanza al 11,3 por ciento.
La «destrucción» de las fallas (es decir, su amortización definitiva, pues están pagadas) es rechazda por amplia mayoría: el 94 por ciento. ¿La solución? Pues un apoyo mayoritario a conservar el monumento y plantarlo en 2021, opción apoyada por el 87,6 por ciento.

A partir de ahí, la encuesta se remata con la forma de «alimentar» a los artistas en el futuro. Primero, preguntando si se estaría dispuesto a ampliar la falla actual. Un 60,4 por ciento dice que sí que estaría en condiciones. Económicamente, claro, porque añadir escenas o contrarremates a una falla grande, y no digamos a una infantil, no es, técnicamente, fácil.

En esta pregunta empieza a crecer el «no sabe, no contesta». Un 23 por ciento no sabe qué decir. Entre otras cosas, porque en las propias comisiones se cierne el problema de desconocer con qué dinero se dispondrá. Aunque no menos cierto es que las fallas de 2020 están sufragadas, ahora mismo, en un 63 por ciento por el ayuntamiento, lo que les da ya un cash (único en la historia de la fiesta) que, por ética, debería ir a parar a los artistas.

Las dudas aumentan cuando se pregunta si ese aumento podría alcanzar al 50 por ciento de lo pagado este año. Sigue dominando el «sí» (53,4 por ciento), aunque las dudas del «no sabe, no contesta» aumentan al 33,6. No debe sorprender: a pesar de disponer del dinero de la ahora mismo hay dudas sobre cual será la salud económica de las comisiones en función a las bajas que puedan producirse.

El documento no es vinculante, pero sí un importante reflejo del pensar de las comisiones. Aunque la resolución final del conflicto es mucho más complicada, especialmente por el problema que puede suponer que no se garantice a los artistas falleros su viabilidad económica.
A estas alturas, tampoco se ha depurado en qué consistirían unas fiestas en versión reducida

La encuesta incluye «notas al margen» expresadas por las comisiones y en ellas se expresan las dudas por el aspecto sanitario. En favor de los organizadores del sondeo se puede decir que también plasman en este apartado críticas a la propia encuesta, incluyendo la percepción de que estaría «dirigida» para votar a favor del aplazamiento.

Llamativamente, hay muchas más opiniones a favor de que continúen las falleras mayores de cada comision, así como las de València (el aspecto social, no menos importante) que de aportar ideas para sostener el sector del artista fallero.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook