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La pandemia apuntilla a la "milla de oro"

El cierre de decenas de locales y la falta de turistas deja el eje comercial del lujo desangelado - «Es un momento muy complicado», apuntan los comercios de Poeta Querol, que piden más medidas a Ribó

Decenas de locales cerrados con el cartel de «disponible» dejan en evidencia el mal momento que pasa el eje comercial Poeta Querol-Marqués del Dos Aguas, la «milla de oro valenciana», donde en 2007, en plena euforia de la Copa del América, la ocupación llegaba al cien por cien y las grandes marcas de lujo pugnaban por abrir tienda allí llegando a pagar hasta 100 euros por metro cuadrado de alquiler. Una cifra impensable en estos momentos, cuando la ocupación apenas llega al 70% y las firmas de gama alta se han desplazado a otras zonas de la ciudad, como Hernán Cortés. Los alquileres por la zona han bajado hasta los 20 o 30 euros/m2, según explica el consultor inmobiliario Alain Tabernero.

La crisis de la milla de oro ya venía de antes, aunque en 2017 resurgió y llegó a tener niveles de ocupación del 80%, pero la pandemia la ha agravado, como era de esperar. «Estamos atravesando un momento muy complicado», aseguran en València Excellence, la asociación que aglutina a medio centenar de tiendas de lujo (Escada, Boss, Vuitton, Loewe, Hannover...), hoteles, galerías de arte y otros negocios de alta gama del entorno de Poeta Querol, la plaza del Marqués de Dos Aguas, Barcelonina, Hernán Cortés y el Mercado de Colón.

«Las tiendas están tomando todas las medidas para dar tranquilidad a los clientes, pero está todo muy parado». «No hay ánimo de consumir y el cliente es ahora muy escrupuloso», explica la portavoz de la asociación, Laura Gallego.

«Hemos perdido la temporada de ceremonias, las comuniones y las bodas», que generan mucho negocio, añade Gallego, que reconoce que las ventas on-line no terminan de implantarse en este tipo de negocios «prime», donde predomina la «venta física pura».

La asociación señala varios factores como causantes del declive, más allá de las exigencias higiénicas del coronavirus. El cierre del turismo y de la mayoría de hoteles del centro ha sido nefasto para las tiendas de ropa, complementos y joyas que viven en gran medida de los ingresos que dejan los turistas, especialmente chinos, italianos, holandeses y de los países del Este.

Además, la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento disuade a los compradores potenciales que vienen de fuera de la ciudad, aseguran en Valencia Excellence. «Nuestros clientes se lo piensan mucho antes de venir y muchos incluso no lo hacen porque saben que se van a encontrar todo cerrado al coche y con un colapso enorme». «Antes pasaban por aquí 300 coches, ahora ninguno», señala Laura Gallego.

Las medidas de apoyo al comercio y los autónomos que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de València ayudan pero son insuficientes, apuntan en la asociación que propone medidas adicionales como condonar los impuestos («aplazarlos no sirve », recalcan).

Pese a la falta de turistas y a haber «menos animo de consumo», Valencia Excellence asegura que ninguno de sus asociados ha tenido que cerrar. «Los que lo han hecho ya estaban en liquidación antes de la pandemia». Algunos de los negocios de ropa, sobre todo los que se mudaron al entorno de Hernán Cortés, reurbanizado recientemente, están «funcionando muy bien». Gallego demanda a la administración local y autonómica más medidas para promocionar el turismo y a València como destino de compras. El pequeño comercio es el que mantiene viva la ciudad.

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