La huelga de la EMT arrancó ayer en su segunda fase de mayor radicalización con paros parciales de 12 horas diarias, en 3 turnos, y volvió a multiplicar los efectos negativos de las acciones de protesta de los trabajadores en las horas punta para los usuarios. Hubo más aglomeraciones de viajeros en las paradas, retrasos de hasta 90 minutos en los autobuses que salieron con enorme tardanza de las cocheras y vehículos llenos de pasajeros. A las molestias que padecen los ciudadanos, se unen también las cuestiones relacionadas con la salud pública. En los momentos de esperar a los buses en las marquesinas y dentro de los habitáculos de los vehículos no se garantiza la distancia de seguridad, tal como ha podido comprobar este periódico desde mediados de septiembre.

Ayer, los autobuses salieron con hora y media de retraso desde cocheras. No en vano, los componentes del Comité de Seguridad Laboral se dedicaron a examinar uno a uno los autobuses para cerciorarse de que lucían los carteles informativos explicando las medidas de seguridad anti-covid. Además, se examinaron los plásticos y las mamparas que protegen a los conductores del pasaje y se comprobaron las ventanas y las puertas. Todo esto provocó colas en la salida de las cocheras a primera hora. En diversos enclaves de la ciudad como Xàtiva, junto a San Agustín, Plaza del Temple o Blasco Ibáñez, se volvieron a reproducir las aglomeraciones de viajeros que esperaban sus autobuses con retrasos de 20 a 60 minutos, en trayectos que habitualmente requieren pocos minutos de espera. En Guillén de Castro se vieron hasta 6 autobuses en hilera parados, y en Serrería, junto al Centro de Salud, una multitud se desesperaba porque no llegaba el bus. Los viajeros de la Plaza de España subían a los autobuses abarrotados. Dentro de los coches era imposible mantener la distancia de seguridad. Por la mañana, los viajeros de la línea 93 iban apelotonados como sardinas. No se podía cumplir el aforo, porque los conductores confiesan que se les hace «muy difícil dejar en tierra a personas que suben cada día a su coche». Por su parte, el presidente del Comité de empresa de la EMT, Gabriel de las Muelas, aseguró a Efe que el 100 % de los conductores había seguido el paro y que no ha habido nuevos contactos con la empresa en los últimos días.

Los paros continuarán el 14 de octubre y el 21. El sábado 30 terminara la segunda fase de protestas. Todos estos días serán paros de 12 horas en tres turnos: de 7 a 11 de la mañana, 16 a 20 horas y de 0 a 4 de la madrugada. Los sindicatos exigen una oferta por escrito de la EMT y de su presidente Giuseppe Grezzi. Solo si llega esa oferta, se sentarán a negociar con Grezzi. Mientras, la huelga sigue.

Salud Pública alerta del riesgo de hacer estas protestas durante la pandemia

La directora general de Salud Pública, Isaura Navarro, advirtió ayer del «riesgo» que supone para la seguridad sanitaria de las personas el aumento de las colas y los amontonamientos de usuarios, fuera y dentro de los autobuses de la EMT, como efecto derivado de los paros parciales de protesta que están llevando a cabo los trabajadores, en el marco actual de la pandemia de la covid-19. «No es el mejor momento para hacer estos paros», señaló a Levante-EMV. Isaura Navarro confirmó que antes de iniciarse estas acciones reivindicativas, a mitad de septiembre, Salud Pública realizó un informe a petición del presidente de la EMT Giuseppe Grezzi, que le fue remitido al responsable de la compañía. En este dictamen, comentó ayer, «le advertía del peligro para la salud pública que suponen las aglomeraciones en las paradas», en estos tiempos de la epidemia, por la acumulación de usuarios que esperan su autobús, al disminuir las frecuencias y los horarios de servicio debido a la huelga. En ese escrito, la alto cargo de la Conselleria de Sanitat instó a la EMT a «controlar las aglomeraciones» y le recordó que tienen que garantizarse tanto a usuarios como a conductores las medidas de seguridad: la distancia interpersonal, el uso de mascarilla y evitar colas. Navarro argumentó que es «obvio» que durante la pandemia, en estas situaciones derivadas de concentraciones de los paros parciales, no se puede proceder con «la cautela» que se precisa para evitar y prevenir más contagios por coronavirus. Por último, Salud Pública recordó que no es su competencia garantizar que se cumplen las medidas de seguridad anti-covid que aconseja, pero se puso a disposición de la EMT para continuar colaborando.