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Un coloso emerge en Nou Moles

Deportes pedirá un millón de euros de los remanentes para rematarlo y ponerlo en funcionamiento el año próximo

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El polideportivo de Nou Moles: un coloso emerge en el barrio Francisco Calabuig

Diez años después de la colocación de la primera piedra, el pabellón deportivo de Nou Moles se alza en el barrio como un coloso en el que todo el mundo había perdido la fe. Las obras de esta dotación, que cuenta con un presupuesto inicial de 12,7 millones de euros, podrían estar terminadas este verano, aunque luego faltará completar alguna instalación y dotarlo adecuadamente para su puesta en funcionamiento, que, a falta de un proceso de contratación de por medio, podría echar a andar en 2022.

La primera piedra del pabellón de Nou Moles fue colocada por la alcaldesa Rita Barberá y la consellera de Cultura y Deportes, Trini Miró, el 1 de marzo de 2011, hace ahora un década justa. Y la idea era tardar 18 meses en la construcción del polideportivo, que se alzaba sobre la parcela de 3.000 metros cuadrados que dejó el desaparecido pabellón Marcol.

El proyecto era ambicioso, pues además de todo tipo de instalaciones para el barrio debía convertirse en sede del equipo de baloncesto femenino Ros Casares.

Pero fueron pasando los años y las debilidades de Plan Confianza de la Generalitat, que es el que financia el proyecto, la crisis económica y los cambios de planes han ido aplazando la obra una y otra vez.

Hace dos años, sin embargo, el proyecto se reactivó y en los últimos meses la obra ha experimentado un avance muy notable. Un enorme coloso blanco emerge ya en el corazón de Nou Moles y según dijo la concejala de Deportes y presidenta de la Fundación Deportiva Municipal, Pilar Barnabé, la idea de la empresa constructora es tener terminados los trabajos este verano.

Quedará, en cualquier caso, un asunto por resolver, y es que el paso del tiempo ha hecho que el proyecto se encarezca y que la Generalitat haya pedido al ayuntamiento que termine con sus propios medios lo que los 12,7 millones iniciales no llegan a cubrir.

No obstante, Pilar Bernabé asegura que ya se llegó a un acuerdo con la Generalitat en ese sentido y será el consistorio el que termine algunos detalles del interior y el equipamiento, todo ello con un coste aproximado de un millón de euros.

De hecho, y dada la velocidad que ha tomado la obra, Bernabé ha pedido al alcalde, Joan Ribó, que le asigne un millón de los 53 que hubo de superávit el año pasado. «Este año no lo metimos en los presupuestos porque creíamos que la obra no estaría, pero ahora vemos que sí y esta puede ser la solución para no dejar correr más el tiempo», explicó la concejala.

Su preocupación es que habrá que sacar un nuevo contrato a licitación y eso suele demorar mucho todos los procesos. Aún así, asegura que lo hará directamente la Fundación Deportiva Municipal para agilizar los plazos, de manera que en 2022 pueda estar terminado este nuevo coloso del deporte.

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