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Una apertura atípica en el Mercado Central

El perfil de los clientes que acudieron fue algo diferente al habitual y muchos consumidores eran personas que entre semana trabajaban

Una apertura atípica  en el Mercado Central

Una apertura atípica en el Mercado Central

El Mercado Central abrió ayer sus puertas en un día algo «atípico». Cristina Oliete, gerente del mercado, asegura que decidieron abrir este festivo recuperable «respetando a la gente que ha decidido trabajar o no hacerlo».

Una apertura atípica en el Mercado Central

Para Oliete, supuso una oportunidad para las personas que entre semana no pueden acudir por trabajo. De igual forma, acudió mucha gente «que es de fuera de la ciudad», según la gerente, y que no puede desplazarse hasta el mercado de forma habitual. Por ello, el perfil de los clientes ha sido algo diferente al de un día entre semana.

La afluencia, sin embargo, ha sido inferior en comparación con otros festivos normales previos a la pandemia. Merche, dueña de Frutas Selectas Puchades, apuntó que esperaban «más asistencia».

No obstante, Merche también manifestó que se ha notado cierta mejoría respecto a las mismas fechas del año pasado. «Hay mucha gente vacunada y se ha eliminado un poco el miedo a salir», relató. Susana, dueña de un puesto de charcutería del mercado, abierto desde hace cincuenta años, que contó que había visto a gente «que desde el comienzo de la pandemia no había venido».

La actividad parece recuperarse de manera paulatina en el mercado, aunque, en algunos casos, el ritmo está siendo bastante tardío. Remedios, dueña y única trabajadora de un puesto de especias, cuenta que, en su caso, ha mejorado muy poco el trabajo porque «es un puesto bastante turístico» y la ausencia de turistas ha afectado negativamente a sus ventas, aspecto en el que coincide con Susana.

Por otro lado, algunos negocios pudieron adaptarse durante el confinamiento y pusieron en marcha el reparto a domicilio de alimentación, como en el caso de Merche. Sin embargo, Remedios no pudo.

A la espera de septiembre

El verano es una época de «bajón» del cliente local debido a que muchos se marchan de vacaciones o a sus segundas residencias, según las vendedoras. Esto, en los veranos previos a la covid-19, se compensaba en cierta medida mediante el turismo. La escasa asistencia de turistas plantea cierta incertidumbre sobre las expectativas de verano.

Sin embargo, tanto Merche como Susana se muestran optimistas respecto al fin del periodo estival. «Pienso que cuando pase el verano todo volverá a la normalidad», afirmó Merche. El avance en la vacunación, esperan, incrementará el trabajo. Por su parte, Susana confía en que todo «vuelva a la normalidad» y que regrese «el cliente extranjero». Porque, como relata Oliete, «este año ha sido un año diferente para nosotros».

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