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Recuperan una lápida funeraria romana en la alquería Falcó

Podría tratarse de esclavos o libertos que trabajaban en las explotaciones rurales de las afueras

Lapida en alquería Falcó

Lapida en alquería Falcó

La arqueología urbana no para de dar sorpresas. Los arqueólogos han recuperado una lápida funeraria romana en la Alquería Falcó durante los trabajos previos a la rehabilitación del edificio. La lápida, que podría datarse entre los siglos II y III después de Cristo, incluye una inscripción completa en latín en que una mujer, de nombre Primitiva, se despide de su cónyuge, de nombre Hilaro, muerto a los 70 años. Se trata de la primera inscripción completa encontrada en la última década en las excavaciones de València. La pieza ya ha sido trasladada a las instalaciones del servicio municipal de arqueología, donde se procederá a su análisis y estudio.

La lápida con inscripción y remate moldurado ha sido localizada en el transcurso de los trabajos arqueológicos que el servicio de arquitectura y servicios centrales técnicos del Ayuntamiento, en colaboración con el servicio municipal de arqueología, llevan a cabo en la Alquería Falcó.

Recuperan una lápida funeraria romana en la alquería Falcó

La pieza ha sido localizada a los pies del muro de la fachada, muy próximo a la puerta principal. La localización de esta lápida funeraria en esta área septentrional de la ciudad romana y tan alejada del casco urbano, hace pensar en algún tipo de instalación rural, de tipo «villae», que dependería de la antigua Valentia.

Los expertos municipales consideran que recuperar una inscripción es siempre un acontecimiento de gran interés para la comunidad científica, porque se trata de una fuente directa que nos habla de los habitantes primitivos de Valentia. En este caso todo apunta que nos remite a unos personajes inicialmente de origen servil, esclavos o libertos, que estarían ejerciendo una tarea de responsabilidad en los trabajos de la explotación agraria de la villa romana.

Los trabajos realizados durante los meses de junio y julio en la alquería Falcó, sita en el camino de Montcada, aportarán información para el estudio histórico y evolutivo del edificio para, posteriormente, acometer el proyecto de rehabilitación integral del edificio.

Los trabajos arqueológicos en muros y subsuelo han permitido fijar un origen medieval de la alquería, conformada por dos edificios, constatar el crecimiento de los dos a finales del siglo XVII y su transformación hasta la actualidad.

La vivienda situada al este mantiene la estructura clásica del tipo «casa a dos manos». La planta baja se distribuye alrededor de un corredor central abierto, conocido tradicionalmente como «de carro». El espacio da acceso al establo, situado al fondo, dejando a ambos lados las estancias privadas y las comunes. El «paso de carro» conserva un magnífico pavimento de baldosas en forma de espiga y pino mientras que en las estancias conservan pavimentos de mosaico hidráulico, al estilo de Nolla. La planta superior está ocupada íntegramente por una «cámara», en cuyos muros se aprecian huellas de los anclajes de las camas para la cría de gusanos de seda, actividad que posteriormente fue abandonada por el cultivo del tabaco y otros productos agrícolas, especialmente la comercialización de la cebolla.

Por su parte, la vivienda de la parte oeste se encuentra muy transformada. Presenta el esquema del tipo denominado «casa a una mano», con «paso de carro» y varias estancias situadas en uno de sus lados.

Los estudios arqueológicos realizados muestran la evolución del edificio a lo largo de la Historia. En las diversas catas en subsuelo han aparecido restos de muros relacionados con el origen medieval de la alquería. Igualmente, se sabe que a finales del siglo XVII, la alquería tenía dos alturas con una gran cámara en forma de L, de cerca de 6 metros de altura. Además, las catas realizadas en los muros han permitido identificar las diferentes técnicas constructivas del edificio a lo largo del tiempo, y también han dejado al descubierto vestigios de antiguas ventanas, arcos, aperturas y puertas tapiadas que nos facilitan la comprensión y lectura del edificio. Otro elemento estudiado ha sido la conocida como torre de perdigones, adosada a la alquería, que constituye uno de los pocos ejemplares conservados a nivel nacional y el único de la Comunitat Valenciana.

Historia ligada al mundo rural

Por su parte, la concejala de Gestión de Recursos, Luisa Notario, ha explicado que «la rehabilitación de edificios con valor patrimonial debe ir acompañada de exhaustivos estudios arqueológicos e históricos que nos permiten concretar el tipo de rehabilitación pero que también nos aportan información muy valiosa sobre la historia de esta ciudad más ligada al mundo rural».

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