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Sociópolis: cambio de rumbo y filosofía

Edificio de Sociópolis

Edificio de Sociópolis

La macrourbanización de La Torre conocida como Sociópolis se encuentra en un momento clave de su existencia. Las 18 torres con jardines y huertos urbanos ideada por el exconseller del PP Rafael Blasco en la Bienal de 2003, da un giro casi 20 años después y con la mitad de las promociones sin hacer, para convertirse en un espacio más de la pedanía y no un añadido desconectado y ajeno a los vecinos. Para ello, la conselleria ha puesto en marcha un proceso de participación denominado «Habita La Torre» en el que los vecinos y las entidades del pueblo decidirán cómo quieren que se relacionen las dos mitades, partiendo de la base de que tienen que conformar un todo y abandonar, incluso, el nombre que le dieron hace casi 20 años para llamarse simplemente el barrio de La Torre.

Sociópolis, proyecto dirigido por el arquitecto Vicente Guallart, nació como un espacio singular, con torres de 20 alturas, conectadas por espacios verdes y huertos urbanos. La crisis económica, sin embargo, lastró un plan que casi dos décadas después sigue sin resurgir, con la mitad de las 18 promociones sin hacer, la urbanización de los terrenos sin terminar, ausencia completa de servicios y desconexión total del pueblo al que pertenecen. En realidad, son dos mundos diferentes que nunca han conectado ni han tenido sensación de unidad.

Ahora, pues, la idea es revertir esa situación, con un cambio radical que empieza por cambiar el nombre y luego poner en marcha un proyecto de reconstrucción de barrio para vincularlo a la otra mitad del pueblo y a sus vecinos.

Para ello, el conseller Rubén Martínez Dalmau ha presentado esta semana el proceso participativo «Habita La Torre», una presentación en la que ya estuvieron representantes del Ayuntamiento de València y colectivos vecinales, y que persigue recopilar propuestas e ideas para compactar el pueblo desde la sostenibilidad y con viviendas y dotaciones públicas.

Según explicó el secretario Autonómico de Vivienda, Alejandro Aguilar, «lo primero es romper con el nombre de Sociópolis, que representa un pasado contrario a lo que nosotros queremos construir». Y luego, «queremos consolidar el barrio con una conexión de las dos partes, hacer un único núcleo de población».

Para que eso sea posible, Aguilar asegura que no hay que quedarse únicamente en la teoría sino ir también a la práctica. Lo primero será terminar el edificio de la Generalitat que se quedó a medias en su día y que albergará en sus dos torres conectadas entre sí un total de 287 nuevas viviendas, de las cuales 96 son de promoción pública y 191 de colaboración público-privada.

Y luego, por la vía del proceso participativo, se programará la construcción de vivienda pública, dotaciones, espacios comunes o locales comerciales. «No se van a vender solares ni se van a hacer las otras promociones previstas», dijo Aguilar, quien recordó que la urbanización de los terrenos ya se encuentra en su fase final y que mediante el Plan Edificant de la Generalitat Valenciana se hará también un colegio.

«Se trata de hacer algo antagónico. Esto era un proyecto de especulación y nosotros queremos hacer lo contrario», explica Aguilar, que asegura, además, que los vecinos que ya viven en Sociópolis están pidiendo que se haga algo para tener servicios y estar conectados con el pueblo. «Los vecinos se lo han tomado muy bien el cambio de rumbo, porque ahora no tienen nada», especificó el secretario autonómico.

Paradigma del pasado

Ya en la presentación del proceso de participación, el conseller Rubén Martínez Dalmau se refirió a la Torre como un barrio que vive desde hace décadas «a la sombra de los esqueletos» de lo que deberían haber sido los pilares de la llamada Sociópolis. En ese sentido, aseguró que «hay épocas que no pueden comprenderse sin sus símbolos, y los esqueletos son el símbolo de la burbuja inmobiliaria que se inició en los años noventa».

Dalmau explicó, así mismo, que la pandemia ha puesto de relieve las «enormes carencias» de un modelo habitacional que nada tiene que ver con la lucha contra el cambio climático ni el modelo de ciudad de los 20 minutos contrapuesto al modelo de barrio dormitorio.

La propia concejala de Pueblos del Ayuntamiento de València, Lucía Beamud, exalcaldesa pedánea de La Torre, aseguró que el proceso de participación supone «un cambio de paradigma en la manera de hacer política, puesto que sitúa a las personas y sus necesidades en el centro del debate».

«Lo primero es romper con el nombre de Sociópolis, pues representa un pasado contrario a nuestra idea»

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