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El Seprona constata la mala calidad del agua usada para regar en Benimaclet

La vicealcaldesa defiende la solución técnica de cortar un ramal de la acequia de Mestalla para acabar con los vertidos fecales y residuales en la huerta, pero garantiza el riego a los afectados

Vista panorámica de los huertos urbanos de Benimaclet. | FERNANDO BUSTAMANTE

La solución técnica anunciada por Levante-EMV hace un par de semanas para acabar con el riego en la huerta de Benimaclet con aguas fecales y no aptas para el consumo humano ha generado un debate público entre los socios del Govern del Rialto, que ayer tanto la vicealcaldesa Sandra Gómez (PSOE) como el alcalde Joan Ribó (Compromís) se esforzaron por reconducir. Recientemente, el Seprona comunicó al Ayuntamiento de València que dos de los ramales de la acequia de Mestalla llevan un excesivo contenido en vertidos fecales y residuales de origen doméstico. Tras tomar muestras y analizarlas, el Seprona alertó al Ayuntamiento de València de que regar los huertos urbanos de Benimaclet para autoconsumo de hortalizas y frutas con ese agua podía ser un riesgo para la salud de las personas que las consuman.

Por ello, el Ciclo Integral del Agua, dirigido por la concejala socialista Elisa Valía, ha planteado una propuesta técnica que requiere cortar el denominado brazo del Alegret, que abastece los huertos urbanos de Benimaclet y cuya agua es de mala calidad. Este planteamiento ha motivado las quejas de la Asociación de Vecinos de Benimaclet, que gestiona una serie de parcelas y riega con esa agua, y provocó un enfrentamiento público el sábado entre la propia Valía y el concejal de Agricultura Alejandro Ramon (Compromís), que exigió que se garantice el suministro hídrico de estos huertos de Benimaclet.

El plan del Ciclo Integral pasaría por efectuar una pequeña obra que garantizaría el riego a los agricultores profesionales, con el agua procedente de los otros dos brazos de la acequia de Mestalla que está en buenas condiciones. Además, se buscaría una solución para los huertos de los vecinos mientras que otras tierras ocupadas de forma ilegal no obtendrían suministro hídrico porque, al contrario que los regantes, no pagan por el uso del agua.

Sandra Gómez terció en este asunto ayer y trató de negar que exista una crisis de gobierno por este tema. Gómez afirmó que todo el Govern del Rialto «tiene absolutamente claro» que «no se puede permitir que se utilice» agua de un canal de riego que puede estar «contaminada» porque puede dañar «la salud de las personas que la utilizan y los cultivos». «Hay un problema y todo el gobierno entiende que hay que buscar una solución», comentó. A continuación, añadió en declaraciones a Europa Press y en alusión a Ramon: «Entiendo que nadie, absolutamente nadie, querrá fomentar, amparar, pedir o exigir que se deje utilizar -el agua contaminada-. Eso creo que nadie puede defenderlo y que nadie lo defiende», espetó.

Por su parte, el alcalde, Joan Ribó, dijo que cualquier actuación para resolver el histórico problema de la contaminación de las acequias pasa por «dos condiciones». «Evidentemente, que sea agua de calidad» y por garantizar el riego, porque «sin agua no hay huerta».

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