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Las revistas médicas advierten que el cambio climático provocará más muertes que el coronavirus

Un editorial conjunto exige acciones contra las enfermedades derivadas de la crisis ecológica

Inundaciones en la zona de Alcanar.

La medicina baja al ruedo de cara a las cumbres del clima y de la biodiversidad, que se celebrarán en noviembre. Un editorial conjunto publicado hoy en más de 200 revistas médicas enumera las acciones necesarias para que la crisis ecológica no se convierta en catástrofe sanitaria.

El texto apunta a los países ricos, principales responsables de la crisis. Su contribución contra el cambio climático debe superar los 100 mil millones de dólares anuales pactados hasta ahora. También deberían alcanzar la neutralidad de emisiones antes de la fecha pactada, en 2050. Y no sirve fiarlo todo a la tecnología limpia: hace falta un cambio de sistema

Más mortal que el covid

La iniciativa suma las revistas médicas más influyentes, como The Lancet, BMJ y NEJM. “Hace 15 años era difícil que estas revistas aceptaran artículos en que se hablara de cambio climático. Tardaron, pero ahora están reaccionando fuerte”, afirma Jaime Martínez Urtaza, investigador de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y coautor del Lancet Countdown Report, el principal informe sobre cambio climático y salud, cuya segunda edición es inminente. 

El editorial pide que el covid-19 no sea una distracción. “Superar los 1,5 °C [de calentamiento] y permitir la destrucción continua de la naturaleza provocarán la próxima crisis, que será mucho más mortal”, escribe en una nota Fiona Godlee, editora de BMJ. 

Impactos en salud del cambio climático

Lejos quedan los tiempos en que la crisis ecológica se identificaba con un oso blanco subido a un trozo de hielo. El editorial enumera los impactos directos en las personas. En los últimos 20 años, la mortalidad por calor entre los mayores de 65 años ha aumentado más de un 50%. 

El calentamiento ha contribuido a la caída del potencial productivo de los cultivos - entre un 1,8% y un 5,6% desde 2018. Eso, los eventos meteorológicos extremos y la reducción de la biodiversidad comprometen el acceso a la comida y al agua, a la vez que aumentan el riesgo de pandemias

La publicación destaca que el mayor daño para la salud recae en los más vulnerables: infancia, tercera edad, minorías, enfermos, pobres. Todo ello vuelve a los países ricos en forma de enfermedades, migración, conflictos e inseguridad alimentaria. “Somos tan fuertes como los miembros más débiles [de la comunidad internacional]”, asevera el texto.

Las tecnologías limpias no bastan

Los editores ven insuficientes las actuales promesas de reducción de emisiones. También constatan que no se ha cumplido casi ninguno de los 20 objetivos de biodiversidad fijados en 2010. Eso conlleva el riesgo de un calentamiento catastrófico por encima de los 1,5 grados

“La estrategia actual de animar a los mercados a cambiar tecnologías sucias con otras más limpias es insuficiente. Los gobiernos deben apoyar el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y distribución de la comida, los mercados financieros, los sistemas de salud y mucho más”, afirma el editorial, en un alegato que choca con la reciente agenda política española, basada en ampliar aeropuertos, quitar peajes y alabar chuletones. Los editores alertan sobre el riesgo de destrucción ambiental y explotación humana asociado con las tecnologías limpias. 

Listado de medidas

El texto toma partido sobre los nudos de las próximas cumbres. En cuanto al recuento de emisiones, pide que se tome en cuenta todo el historial de polución. En consecuencia, los países ricos deberían recortarlas más rápido y alcanzar la neutralidad antes del 2050.

En cuanto al trasfondo global contra el cambio climático, los países ricos deberían pagar más de los 100 mil millones anuales pactados. Este dinero debe proporcionarse como subvención y no cómo préstamo y a ello hay que sumar fondos adicionales para los daños inevitables y la cancelación de las deudas más gravosas.

A medio plazo, esta inversión aportaría grandes beneficios. Por ejemplo, una mejor calidad del aire proporcionaría beneficios que superan los costes de la reducción de emisiones.

El texto es necesario, según Pere Pugidomènech, impulsor de un informe sobre clima y salud del Institut d’Estudis Catalans. Lo que falta en España y en Catalunya, afirma el investigador, son cauces sistemáticos para transmitir esta evidencias a los políticos, para asesorarlos por ejemplo en la priorización de los fondos de recuperación. 

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