18 de abril de 2016
18.04.2016

cuentos chinos

18.04.2016 | 00:45

Yo siempre he sido un buen estudiante. Bastante responsable, apenas suspendí muchos exámenes y siempre me mantuve en una regularidad de notas alta. Eso sí, no siempre hacía los deberes. Ahora están dando la lata a los políticos con que los deberes son una pérdida de tiempo, no estimulan a los estudiantes y no se ven reflejados en las notas. Por lo visto, yo era un adelantado a mi tiempo.

Cuando llegaba a clase y no llevaba los deberes hechos ya sabía lo que tocaba. Lo máximo que podía hacer era poner una excusa poco creíble y resignarme en mi vergüenza a asumir el castigo o el negativo. De todas formas, había merecido la pena quedarse a ver el partido de fútbol de la noche anterior.

El Club Deportivo Castellón lleva demasiado tiempo sin hacer los deberes en el plano directivo. En el futbolístico, el empate del sábado en Valencia puede motivar rabia y resignación, pero atendiendo a las circunstancias del partido, Marc Cosme demostró que un nueve puro en un campo así es una ventaja notable. El Castellón salió con un once inédito y, al menos, cerró el segundo partido consecutivo sin encajar gol: unos deberes que llevaban mucho tiempo sin hacerse. Estoy convencido de que, si se ganan los cuatro partidos que quedan, el equipo superará la cuarta plaza. En la directiva, como decía, no estoy convencido de casi nada.

Tras el empate en Orriols, un grupo de aficionados se acercó a recordar al supuesto dueño de las acciones del Castellón, David Cruz, que pague las nóminas atrasadas a futbolistas, técnicos del primer equipo y miembros de la base. Tras varias palabras y amenazas de denuncia de por medio, Cruz se encargó de recordar a ese grupo de aficionados que el señor que pasaba por allí era mejor aficionado que ellos. Curiosamente, el susodicho era quien pagó el autobús a Orihuela (el desplazamiento más largo de la temporada), ahorrándole un pellizco al club. Un gran gesto de un, seguro, gran aficionado del Castellón; algo que no exime de serlo a quien exige lo que es justo. Porque alguien que sigue -pese a todo el vendaval-, desplazándose, animando, abonándose y sintiendo al Club Deportivo Castellón, no se confunda, no es un mal aficionado: es su maldito sustento.

Lejos de avergonzarse por los deberes nunca hechos, la pasada semana se anunció que David Cruz viajará a China para firmar un convenio de fútbol base que aportará unos beneficios económicos al club cuyas cifras, por otra parte, se desconocen por completo. Después de lo de ayer, a mí que no me cuenten cuentos de firmar pactos con el gigante asiático que se vuelve minúsculo conforme va amainando la rumorología y va creciendo la verdad. Humildad, vergüenza y dinero. Sobre todo eso.

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